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Llegará serie Pubertad a la Televisión cubana en el 2008

Llegará serie Pubertad a la Televisión cubana en el 2008

Pubertad, la primera serie de los Estudios de Animación del ICAIC que mostrará este importante período de la vida tal como es, desde la amenidad y la frescura, pero con toda la seriedad y hondura que requiere, marcha a buen paso, lo que permitirá que se estrene en la televisión cubana en este 2008.

 

Así lo hizo saber a Juventud Rebelde su realizador, el joven Ernesto Piña, quien explicó que Pubertad está siendo posible gracias al Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), sobre todo en la persona de su directora, Mariela Castro Espín, de quien partió la idea.

 

Según comentó Piña, este necesario proyecto bebe de los textos que aparecen en el libro ¿Qué nos pasa en la pubertad?, escrito por Mariela —estará en la venidera Feria—, donde se exponen las vivencias de quienes se encuentran en la etapa en que comienzan a desarrollarse y aparecen en sus cuerpos cambios físicos y psicológicos en su camino hacia la adultez.

 

«Por esa razón —acota Piña—, en Pubertad se encontrarán temas esenciales que puedan aclarar las dudas y preocupaciones de estos adolescentes, las cuales pueden ir desde la aparición de vello en el pubis y axila hasta la explicación de cuándo se puede hacer el amor y cuál es el mejor momento para tener hijos.

 

«Creo que nunca antes de ha tratado con tanta seriedad esta temática en otros medios, y a través de la animación es la primera vez en Cuba. Nos hemos apoyado en un software muy provechoso llamado flash, que nos da libertad para llevar adelante una estética diferente y atractiva para estos muchachos».

 

Confesó el autor del premiado Todo por Carlitos que en un principio se proyectaba terminar la serie para el venidero verano, «pero todo hace indicar que tomará más tiempo, pues queremos hacer diez capítulos».

 

Aunque Pubertad busca orientar y educar sobre esta etapa tan contradictoria, sus realizadores han tratado de evitar el didactismo. Los guiones pertenecen a Wilbert Nogel, quien ya trabajó con Piña en El propietario. Son ocho personajes protagónicos que «creen que están viviendo algo raro, cuando es lo más normal del mundo». Estos son interpretados por jóvenes actores de La Colmenita.

 

«Desde un principio, el trabajo de mesa ha sido muy riguroso, al punto que tuvimos que transformar los guiones iniciales. Los «colmeneros» también nos ayudaron muchísimo, sobre todo a mejorar los diseños de los personajes, para que se conectaran mejor con los adolescentes.

 

«Normalmente son actores profesionales los que encarnan disímiles roles. En este caso, queríamos que fuera quienes están atravesando por esa experiencia».

 

A pesar de que esta es la primera serie que dirige, Piña asegura que no se está dejando llevar por el excesivo entusiasmo. Él asegura que se trata de una serie novedosa, divertida e inteligente, lo que posibilitará que la comunicación sea más efectiva, «pues estamos conscientes de que no estamos trabajando para niños que haya que dárselo todo “masticadito”».  

 

FUENTE:  Por: José Luis Estrada Betancourt, del Periódico Juventud Rebelde.

Telecentros acaparan lauros del Festival Nacional de Televisión

Los telecentros cumplieron con los pronósticos de calidad atribuida actualmente a sus obras y triunfaron en 17 de las 33 categorías en competencia durante el recién concluido Festival Nacional de Televisión, que concedió Gran Premio a la versión para el medio de la pieza teatral del dramaturgo norteamericano Eugene O’Neill, Largo viaje de un día hacia la noche, realizada por Tomás Piard.

 

Esas televisoras territoriales estuvieron lideradas por el Canal Habana, con cuatro premios, y matizadas con el obtenido por primera vez por un telecentro municipal, el de Sagua la Grande, mediante Noticias 16, del realizador Alexei Ruiz, en el rubro de noticiero.

 

El de la capital triunfó en orientación social (El triángulo de la confianza, de Moraima Pérez); crónica (Destino Habana: María Félix, de Fabiola López); entrevista (Intimidad, Natalia Bolívar, de Ever Chang); y deportiva (Jugada perfecta del verano, de Héctor Villar).

 

Durante la gala de clausura en el teatro Karl Marx, el guantanamero Solvisión recibió premios en culturales con ¡Ay, TV!, de Pedro F. Gutiérrez; y en musical campesino con Entre valles y montañas, programa dirigido por Tomás García que cumple ocho años y repite en esa categoría después de ganar durante el Primer Festival.

 

TV Yumurí ganó en infantiles (Barquito de papel, de Jesús del Castillo); y en documental seriado (Sur, Yosvani Albelo); Perla Visión en científico técnico (Carpeta TC, Esteban L. Alfonso); y en comentario (¿Trabajo¼ ?, de Ismary Barcia); y Telecubanacán en información (La muerte de un manatí gigante, Luis E. Martínez); y en informativo de opinión (Buenas nuevas, Orlando Morales).

 

Los restantes telecentros ganadores, todos con un premio, fueron TV Serrana (La cuchufleta, documental, Luis A. Guevara); CNC Granma (Descubrimiento del fresco, noticia, Jackeline Pérez); Tunas Visión (Alborada de un sueño, reportaje, Julio A. Gómez); y Tele Cristal (En primer plano, revista informativa, Salvador Echevarría).

 

De la televisión nacional fueron laureados los espacios !Oh! La Habana! (dramatizado seriado, Carlos A. Medina); Escapar (teleplay, Rudy Mora); La gran solución (cuento, Mirtha González); Deja que yo te cuente (humorístico, Roberto Díaz); Premios Lucas (musical, Orlando Cruzata); y Los de siempre¼ (juvenil, Litza Quesada).

 

También, Travesía de la fortuna (dramatizado juvenil —concedido de manera excepcional—, Pablo J. López y Carlos R. González); Andar La Habana (educativo no didáctico, Elena del Valle); Corto sobre la agresividad (animación, Ricky Iturralde).

 

Otros programas premiados fueron Cuadro a cuadro (cinematográfico, Pedro Sarduy); De lo real maravilloso (histórico, Ernesto Fiallo); Desfile de letras (educativo didáctico, Bernardo Cordero); Entre tú y yo (revista cultural, Sonia Castro y Damián Pérez); y el Sitio del arte dedicado a De dónde son los cubanos (informativo cultural, Julia Mirabal).

 

Capítulo aparte mereció La epopeya de Angola, de Milton Díaz Cánter, que recibió premio en testimonio y un Reconocimiento Especial como finalista del Gran Premio, según el jurado por su "laborioso trabajo de investigación y selección de los testimonios y porque logra una certera utilización de las técnicas del género que enaltece el sentimiento internacionalista del pueblo cubano".

El reto de lo creíble. Entrevista a Waldo Ramírez, vicepresidente del ICRT

El reto de lo creíble. Entrevista a Waldo Ramírez, vicepresidente del ICRT

Desde las esquinas se habla tanto de la serie beisbolera como de las telenovelas de turno. Es que la pantalla chica suele ser para muchos el teatro, el espectáculo danzario, la presentación humorística, el musical, la sala de cine...

 

Si en la Isla un día se dejara de hablar de béisbol, la televisión ocuparía el primer lugar en las conversaciones. Así lo afirma Waldo Ramírez, vicepresidente del ICRT. Y una razón le asiste: «La TV entra en tu casa y tenemos derecho a opinar sobre ella, ¿no?».

 

Desde el pasado 30 de enero y hasta este sábado, en la capital, es el mismo medio el que se está mirando por dentro y genera reflexiones. El IV Festival Nacional de la Televisión propicia el análisis desde la perspectiva de las propuestas que actualmente produce, y ha invitado tanto a críticos y especialistas como al público.

 

«Siento que llegamos al evento en una posición diferente a la edición anterior. A partir de julio de 2007 ensayamos una programación que ya introdujo modificaciones en correspondencia con el estudio que realizamos sobre los cuatro canales nacionales», valora Waldo Ramírez para Juventud Rebelde.

 

«Un ejemplo son las 24 horas de transmisión de Cubavisión desde esa fecha. Para fin de año esta iniciativa se extendió a las cuatro frecuencias nacionales y constituyó una propuesta plausible, agradecida por los televidentes. Es la primera vez que esto se hace en Cuba».

 

¿Cómo enfoca el medio el papel de las televisoras locales? ¿En qué condiciones compiten en el certamen?

 

Ese es otro aspecto al que llegamos en situación diferente a años anteriores. En primer lugar, porque suman 71 corresponsalías en igual número de municipios del país. Tenemos 17 nuevos telecentros municipales, además de los provinciales, que tienen a su vez la señal el fin de semana para la cabecera de cada ciudad principal.

 

«Contamos con un sistema de televisión territorial que no se parece en nada al panorama que teníamos en la tercera edición del Festival. Eso implica un número mayor de obras nominadas para ellos y que han sido premiadas en el Festival Nacional de Telecentros.

 

«El nivel ha aumentado, pues ya aquí se observan galardones otorgados a materiales hechos en los telecentros municipales. Esto, evidentemente, permite la participación de estas televisoras como parte de la programación de la televisión con una perspectiva distinta.

 

«A veces, lamentablemente, asumíamos la posición de traer un programa porque existía un espacio donde debíamos ubicar algo, y lo facturado en los telecentros resultaba una oferta tentadora. Pero poco a poco el pensamiento colectivo y el diseño de estrategias nos han indicado que debemos pedir lo que necesitamos de cada territorio.

 

«Programas como Quédate conmigo o Barquito de papel, ambos de TV Yumurí de Matanzas, han gustado y tienen un estándar de calidad que los hace, por su puesta y contenido, dignos de estar en un canal nacional. Esos ejemplos oxigenan estos canales, y hacen más nacional la televisión. Vemos nuevos rostros, matices y maneras diversas de abordar temáticas.

 

«Desde esa base es que verdaderamente se puede construir un modelo dialógico de comunicación con los diversos públicos. Un modelo, además, que se reconozca por su coherencia y credibilidad.

 

«No todo lo que hacemos es lo ideal. Todo es digno de mejorarse. De hecho, creo en lo perfectible, en una televisión perfectible. Ni estamos conformes con lo que hemos hecho, ni me gusta en lo personal el autobombo, ni mucho menos creo que la gente que está trabajando en el medio, vibre desde esa apariencia».

 

¿No temen que la televisión se disperse de nuestra realidad?

 

Tenemos el reto de lo creíble en una realidad tan compleja como la cubana, pues contribuimos a la construcción del pensamiento. ¿Cómo lo logramos?, con mucho trabajo y con el talento de actores, realizadores, locutores, especialistas... Abriéndoles las puertas a los jóvenes, a las instituciones culturales y a los artistas e intelectuales para que trabajemos juntos, abriendo talleres y espacios de comunicación, debate y reflexión, como este Festival, que se realiza desde hace cuatro años. La mejor legitimación la da el televidente, no nosotros, y el respeto a ese público es lo que nos puede salvar.

 

«En la pantalla tienen que estar presentes, en orden jerárquico, lo cubano y lo mejor de la cultura de la Isla, nuestros desaciertos, pero también, y a mucha honra, todos los aciertos.

 

«Tiene que estar en nuestra programación lo más auténtico de la cultura universal, el respeto a la diferencia, la reflexión, el ejercicio de la crítica y la opinión, venga esto de los públicos y de los especialistas (que también son el público).

 

«A esto sumémosle que no es interés nuestro una carrera desmedida por altos índices de audiencia en detrimento de la calidad. Consideramos modestamente que lo anterior contribuirá a una evolución en el medio, creando un modelo que estrecha vínculos entre todos.

 

«En la medida en que lo hagamos posible, tendremos una propuesta en correspondencia con los intereses de los televidentes».

 

¿Cómo enfoca la Televisión Cubana desafíos como los de entretener, educar e instruir?

 

En Cuba, como en cualquier lugar, la televisión es entretenimiento. Aquí cobra un precio alto dadas las particularidades y condiciones económicas que todavía enfrentamos en el país. Lo cual indica que la televisión sea muchas veces una opción fuerte. Yo diría que la opción de entretenimiento para la gran mayoría. Sin embargo, no podemos confundirlo con la banalidad, ni con ausencias de contenidos o falta de reflexión.

 

«Las esencias éticas y humanistas que tiene la cultura nacional deben tener una presencia permanente en la programación y aunque siento que siempre han estado, nos falta darle verdadera dimensión cultural al entretenimiento, que es el medio en sí, como ya dije en el evento Caracol, de la UNEAC.

 

«No tiene por qué ser encartonado un programa histórico, o vulgar la sensualidad femenina en un baile de pareja puesto en un espacio musical. Y veo esta dimensión cultural de la que hablo desde la perspectiva no solo de poner en pantalla programas dedicados al arte y la literatura, que de hecho forman parte de este concepto.

 

«Cabe una visión más amplia, más abarcadora, más integral. Una televisión que valore críticamente los modelos que emergen y se imponen desde los grandes centros de poder y a su vez contribuya a reforzar los propios. Una televisión de pensamiento, como se merece un país como el nuestro, que tanto ha trabajado y trabaja por la dignidad y la libertad plena del ser humano».

 

Detalles de un festival

 

La inauguración tuvo lugar este miércoles en el cine La Rampa (sitio de las presentaciones del concurso), con la exhibición, en premiere, de El Aventurero, primer capítulo de una serie documental en producción que rinde homenaje al espacio Aventuras. En esta ocasión estuvo dedicado a Erick Kaup, uno de los grandes directores de este espacio. «En 2008 Aventuras llega a sus 45 años, y lamentablemente no está en su momento más feliz, por lo que trabajamos en su mejoría», asegura Waldo Ramírez.

 

«De igual modo hemos estrenado otros materiales como cuentos, teatros y teleplays.

 

«En la sala Fresa y Chocolate proyectamos las tres propuestas de la Televisión Cubana premiadas en el Concurso de la Caribbean Broadcasting Union 2007, que aparece entre los certámenes sobre audiovisuales más importantes del área, una ocasión para reconocer a sus realizadores.

 

«El evento teórico concluirá este sábado sus sesiones en el Centro de Prensa Internacional. Hemos abordado temáticas como la dramaturgia en los programas informativos; el tratamiento de la historia en la televisión; la relación entre cultura y entretenimiento en el medio; así como globalización e identidad en los espacios musicales.

 

«En todos estas sesiones ha habido intercambios de criterios y experiencias entre especialistas nuestros y de otras instituciones, y han participado, además, sociólogos, musicólogos, historiadores, psicólogos, cineastas, escritores, ensayistas y creadores.

 

«El certamen competitivo cuenta con 33 categorías y se premiarán 38 especialidades. En específico son programas juveniles, infantiles, dramatizados, seriales, informativos, géneros periodísticos, humorísticos... La gala de clausura será hoy 2 de febrero en el Teatro Karl Marx.

 

«Como parte de estas actividades ha sido homenajeada la Televisión Serrana, por sus 15 años de fundada, y se ha podido apreciar una retrospectiva con seis documentales, entre lo más representativo de sus producciones.

 

«Muchos resultados han dado los encuentros con el público en instituciones y centros laborales, educacionales, asistenciales y en los CDR. Así se comparten criterios y se aprecia parte del trabajo que hemos hecho.

 

«Resulta muy esperado lo que tenemos para los niños en el Pabellón Cuba (mañana, 10:00 a.m.), del mismo modo que lo fue lo ocurrido en el Parque de los artesanos de la calle 23, con la proyección de videoclips cubanos difundidos en los programas Lucas y Piso 6».

FUENTE:  JUVENTUD REBELDE 

Celebran cuarto festival nacional de Televisión

Celebran cuarto festival nacional de Televisión

El IV Festival Nacional de Televisión en Cuba, abogó por una televisión culta, variada e inteligente según se pronunciaron los participantes en el evento, inaugurado este miércoles en el cine La Rampa, ubicado en el centro del Vedado en la capital cubana.

 

 

Las sesiones del encuentro, que se extenderán hasta el próximo dos de febrero, están dedicadas al homenaje póstumo de uno de sus fundadores, el popular actor y ex-galán de la Televisión Cubana Enrique Almirante, recientemente fallecido en la capital cubana.

 

El vicepresidente del Instituto Cubano de la Radio y la Televisión (ICRT) Waldo Ramírez, que es además el coordinador general del Festival, destacó que estos primeros 50 años de Revolución han sido una historia de resistencia y que el arsenal mayor de esa fuerza está en la cultura.

 

Ser culto, afirmó, ensancha los límites de cualquier debate y enriquece la crítica, intercambio que la Televisión Cubana necesita con todos los sectores de la sociedad.

 

Añadió que no hay otra opción posible que apostar por una televisión creíble, diversa, por una obra creativa que jerarquice lo cubano y lo mejor de la creación universal, por el abordaje crítico e inteligente de cualquier temática.

 

Uno de los espacios esenciales del festival resulta el evento teórico, que se desarrolla en el Centro de Prensa Internacional con temas tan complejos como la cultura y el entretenimiento en la TV, el tratamiento de la historia y la importancia de la dramaturgia.

 

El IV Festival Nacional de Televisión quedó inaugurado con un homenaje especial al recientemente desaparecido actor Enrique Almirante y un tributo a la obra del director Erick Kaupp.

 

Almirante fue recordado en el acto inaugural en el cine La Rampa, presidido por Rolando Alfonso Borges, jefe del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido, como uno de los más distinguidos fundadores de la televisión, mientras que el filme sobre Kaupp, dirigido por Roly Peña bajo el título de El aventurero, recoge testimonios de personalidades de la pantalla chica en torno a este pionero estelar del programa Aventuras.

 

Durante la presentación del documental, el actor Luis Rielo recordó cómo "el país se paralizaba para ver aquel maravilloso programa" surgido en los 60’, y al cual Kaupp, caracterizado en el acto como "el más grande de nuestros aventureros", aportó decenas de obras.

 

En cuanto al desarrollo del Festival, cuyos debates teóricos sesionaban al cierre de estas líneas, Waldo Ramírez, vicepresidente del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), dijo en las palabras de apertura, que este "debe convertirse en el espacio ideal para reflexionar y cuestionarnos la validez o no de lo que hacemos".

 

"No hay otra opción posible para hacer auténtico nuestro discurso que apostar por lo creíble, por una televisión diversa donde estén en constante aportación las voces del entramado social que somos, lleno de aciertos y desaciertos", afirmó.

 

Ramírez llamó a "apostar por una obra creativa, desligada de mimetismos, una televisión que jerarquice lo cubano, lo más auténtico de la cultura universal, que le dé una verdadera dimensión cultural al entretenimiento, sabiendo que la meta no está en lograr altos índices de teleaudiencia en detrimento de la calidad".

 

El también coordinador general del Festival recordó las recientes transformaciones de la televisión cubana, pero opinó que estas solo se sustentarán en el tiempo "si hacemos de cada día un taller de ideas", y votó por "el abordaje crítico e inteligente de cualquier temática y la eficacia de los mensajes".

 

FUENTE:  CUBARTE, GRANMA Y AIN 

Gladys Goyzueta Simal: La voz diamante de la radio

Gladys Goyzueta Simal: La voz diamante de la radio

La radio cubana y en especial Radio Rebelde graban en la memoria la maravillosa voz de Gladys, cual si se tratara del más bello y delicado diamante, dotada de un timbre agradable y excelente para la comunicación. Ella, había heredado del padre, Enrique Goyzueta, la maestría y el amor por la locución y de la madre Gladys Simal, la ternura y la fuerza para afrontar o resistir los más duros desafíos de la existencia.

 

Había nacido el 21 de febrero de 1953 y creció rodeada del cariño de lo padres y de la hermana, Maylín. En un hogar donde jamás le fue ajena la cabina de radio o el estudio de televisión. En la escuela la distinguían como la hija del conductor del programa televisivo Ciencia y Salud o del locutor del noticiero estelar de la radio, Información Política. Sin embargo, y sin proponérselo, la identificación se hizo a la inversa. Muchas veces fui testigo del orgullo que sentía Enrique cuando le decían: Ah, usted es el papá de Gladys, lo felicito ¡qué locutora más brillante!

 

A la familia Goyzueta Simal me unieron fuertes lazos de amistad. Por eso conozco a fondo el empeño de Gladita, como solía llamarla, por la superación profesional y de cómo estudió lingüística y gramática castellana en la Universidad de La Habana, dos herramientas que consideraba indispensables para el mejor desempeño del comunicador. En realidad, fue una estudiosa muy responsable de nuestra lengua, amén del gusto por la locución y del propio talento artístico que siempre la distinguieron, junto con otras improntas suyas como el buen carácter, la sonrisa oportuna, la seguridad en la expresión verbal y el humor.

 

En 1968 realizó un curso de alocución con los maestros Miguel Páez y Manolo Riveiro. Fueron ellos los pulidores de su voz de diamante. Dos años después, el 1ro. de noviembre de 1970, en la condición de voluntaria por ser una adolescente y no percibir salario, comenzó a trabajar en la emisora provincial Radio Popular y muy pronto, fue solicitada por Radio Internacional, donde laboró hasta 1984. Ese año fueron fusionadas Radio Liberación y Radio Rebelde, ya para entonces, había comenzado el nacimiento de este paradigma de la locución.

 

Gladys nunca pudo desprenderse de la osadía ni el reto y estas características la ayudaron en su desarrollo profesional, a tal punto que llegó a confesar lo bien que se sintió, “como pez en el agua”, cuando por primera vez le permitieron trabajar sola ante un micrófono, en un programa musical en vivo, donde respondió preguntas de los oyentes, anunció las canciones que fueron intercaladas y tuvo casi que improvisar el guión al resultarle más fácil utilizar el recurso coloquial que el de la lectura. Durante veinte años fue la voz reina del programa Visión de Radio Rebelde, al que prodigó de sabiduría en el arte de trasmitir y también de alegría. Una vez le oí decir: Cuido a Visión como a la niña de mis ojos. Tengo muchos oyentes y cuando me llaman a la cabina, identifico a los más asiduos por las voces y hasta los llamo por sus nombres.

 

Era enérgica en las exigencias del trabajo y a la vez, correcta y respetuosa en el trato con sus compañeros de Radio Rebelde, así como dada a la broma y a la carcajada contagiosa ante las ocurrencias de cualquiera de sus compañeros o amistades. Esas y otras muchas razones, contribuyeron a que fuera nombrada Jefa de Programación de Radio Rebelde, cargo que desempeñaba junto con el de vicepresidenta de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la UNEAC. También fue profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

 

Gladys tenía dos hogares, el que compartía con su única hija Sahay y el esposo, Francisco Javier Etayo, y Radio Rebelde. A Etayo, el gran amor de su vida, lo conoció cuando ambos cumplía misión internacionalista en Etiopía: ella en Radio Artek y él dentro de las tropas cubanas que prestaban colaboración. Recuerdo que ellos trajeron dos “tesoros” de Etiopía: un pequeño galápago que Gladita ocultó en su uniforme verde olivo y el “sol” o mejor dicho el sahay (sol en lengua aymara), con la intención de ponerle ese nombre a la hija que naciera de la unión matrimonial.

 

En los últimos meses de vida física, la vieron sin lamento subir las escaleras de su emisora con una respiración dificultosa debido al daño que el cigarro ocasionaba irremediablemente a sus pulmones. Falleció a las ocho de la mañana del martes 9 de enero, a los 54 años de edad. En la madrugada del fatal día le dijo al esposo que estaba lista para partir en el viaje sin regreso junto al abuelo, que había muerto de cáncer de pulmón, "igual a como me toca a mi morir” enfatizó y pidió que cerraran el féretro y colocaran sobre él una foto suya. No quiso que vieran su rostro con las leves quemaduras que le ocasionó el último cigarro que encendió y quemó la careta de oxígeno que tenía puesta.

 

En su ejemplar hoja de servicio se inscriben numerosas medallas, distinciones y diplomas al mérito profesional y lealtad a la Revolución. Baste mencionar las distinciones por la Cultura Nacional, la Majadahonda de la UNEAC, la Réplica del Machete del General Máximo Gómez, la medalla Combatiente Internacionalista y la Distinción Servicio Distinguido de las FAR.

 

No caben dudas, esta talentosa y sensible comunicadora, Gladys Goyzueta Simal, deja un gran vacío en la radiodifusión cubana, así como una semilla que sembró como profesora de nuevas generaciones de locutores y locutoras. Entretanto su memoria no arderá en el fuego del olvido.

 

FUENTE:  ADA ORAMAS, EN CUBARTE 

Falleció Iris Dávila, fiel a su pueblo y a la creación

Reconocida por su labor literaria, periodística y en el campo de la dramaturgia radial, Iris Dávila falleció el pasado viernes en La Habana, a los 89 años de edad.

 

Natural de Güines, desde muy joven descubrió en la radiodifusiòn, como antes lo hicieron Alejo Carpentier y Félix Pita Rodríguez, un terreno fértil para encauzar sus inquietudes creadoras.

 

Sus guiones radiales para los espacios Divorciadas y Por los caminos de la vida hicieron época por la sensibilidad con que abordó temas sociales y la condición femenina.

 

En este medio no sólo sobresalió como autora de radionovelas — incursionó, además, en el género para la televisión—, sino en el ámbito de la teoría y el análisis de la dramaturgia; y contribuyó a formar escritores, guionistas y asesores. Por sus méritos en ese campo recibió en 2003 el Premio Nacional de la Radio por la obra de toda una vida.

 

En 1986 la Editorial Gente Nueva publicó el volumen para niños En un submarino de cristal, y en 1998 vio la luz Intimidades, donde reunió parte de su producción narrativa en una edición del Instituto Cubano del Libro.

 

A fines del año pasado, Ediciones Unión presentó Delirio de periodista, recopilación de textos suyos aparecidos en publicaciones periódicas, como El País Gráfico, Bohemia, Mujeres y Granma, sobre temas patrióticos, aristas sociales y aspectos relacionados con la relación entre arte y literatura y medios masivos de difusión.

 

Tanto en el ejercicio profesional como en la propia vida, Iris dejó una huella de indiscutible cubanía, de fervor por su pueblo, de amor por la justicia, de compromiso con la belleza.

 

Por voluntad propia, sus restos fueron cremados y las cenizas esparcidas en el Jardín Botánico Nacional.

 

FUENTE:  GRANMA Y CUBARTE 

 

El último abrazo de Gladys Goizueta

El último abrazo de Gladys Goizueta

De momento me olvidé quien era… y reí estentóreamente. Había logrado darle un pase, lo que en el dominó, ya se sabe, obliga a tocar con la ficha en la mesa…

 

A seguidas, le pedí disculpas, porque mi oponente era nada menos que una de las locutoras más conocidas de Cuba, Gladys Goizueta.

 

Ella me miró interrogándome, me tranquilizó con un gesto de las manos y me dijo: “no ha pasado nada… ya me tocará a mí”.

 

Fueron unos días inolvidables aquellos de septiembre del pasado año, en los que el dominó servía a modo de descanso entre las sesiones de trabajo del “Lloga”. Así llama familiarmente la familia radial, al Festival y Concurso de la Radio Joven Antonio Lloga In Memoriam.

 

Confieso que cuando me dijeron que era la presidenta del jurado –del que también yo formaba parte–, me preocupé. Ya tenía algunos años, y era aquella una cita de la radio… joven.

 

Ella se encargaría de demostrarme que su mente gozaba de la misma frescura que el más bisoño de los presentes.

 

Cada uno de nosotros aprendimos a su lado: de su seriedad y rigor, su claridad de conceptos, su autoridad para evaluar el arte de la comunicación.

 

Su carácter era firme –que en Radio Rebelde lo sabían–, pero no impuso sus criterios, argumentó con su experiencia sobrada, escuchó.

 

Era la misma que había entrado durante años a los hogares cubanos, todas las mañanas. Entraba con su carisma, su seguridad y su sonrisa.

 

Su facilidad para improvisar era una de sus marcas; pero siempre tenía algo que decir, desde la actualidad, desde la cultura.

 

Junto al uruguayo Jorge Ibarra, conducía aquella “locura” a la que pusieron por nombre Haciendo Radio. Era un programa que renovó el lenguaje radiofónico en Cuba, y lo puso “al ritmo de la vida”, tal como ellos decían.

 

Me veo en “La escuela al campo” con un pequeño radio de baterías, agrupados todos en una litera, para escuchar el programa minutos antes de que dieran el “de pie”. Era la cofradía de seguidores de Haciendo Radio. Y desde entonces, la voz y el estilo de Gladys Goizueta me acompañaron.

 

Era una criolla rotunda, sin dejar de ser distinguida. Le acompañaba el difícil don de la comunicación, pero su camino supo labrarlo con esfuerzo.

 

Ella me contó que su padre (el maestro de locutores Enrique Goizueta) tal vez hubiera podido llevarla desde el principio a una emisora nacional… pero consideró que no estaba lista aún…

 

. Y debió pasar sus primeros años en estaciones municipales, comunitarias casi, ya desaparecidas (Radio Popular, Radio Internacional que de “internacional” nada tenía) que le exigían hacer de todo.

 

Sólo tras ese aprendizaje, Gladys se incorporó a la memoria auditiva de los cubanos.

 

En cualquier lugar donde hubiese un radio, en cualquier tarde, Cuba sintonizaba Visión, un curioso nombre que apostaba a formar “imágenes” desde la imaginación radial.

 

Gladys era Visión

 

Rompió todos los supuestos y a nadie le importaron sus libras, cuando se apareció en nuestras pantallas presentando lo mejor de la música cubana del momento. Gladys tenía lo suyo.

 

Durante su visita a Santiago de Cuba, asistimos a un encuentro con los estudiantes de Comunicación y Periodismo de la Universidad de Oriente. Saltaron las interrogantes y las experiencias…

 

Tras el encuentro formal, a Gladys la rodearon los jóvenes, para felicitarla, para conocerla, para sentir de cerca aquella voz… Yo apreté el obturador de mi cámara para atrapar aquel instante.

 

La vi comer con gusto, recibir y hacer llamadas a su familia, exhibir una de sus batas coloridas y moverse como en casa, sin complejo alguno por sus libras.

 

Le decían “La gordita”, e incluso, en Radio Rebelde (donde comenzó a trabajar en 1984), había una simpática mención para darle la bienvenida.

 

En ocasiones, la vi detenerse, buscando aire; o descargar alguna tos. Fumaba mucho. Y el pulmón acabó resintiéndose.

 

Gladys Goizueta Simal (1953-2008), era directora de programación de Radio Rebelde y vicepresidenta de la Sección de Cine, Radio y Televisión de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

 

Asimismo, se desempeñó como profesora adjunta de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

 

No imaginé que aquel abrazo que nos dimos en los días finales de septiembre fuera el último. Siempre he pensado que una grabación está al borde de lo increíble, que esa voz atrapada en una cinta tiene algo de alquimia, que una parte del espíritu de la persona se eterniza.

 

Por eso, cuando este martes, 8 de enero de 2008, me he enterado de tu muerte, eché manos a la cinta. Porque en esa, en tantas, en la memoria de Cuba te has quedado para siempre.

 

Fuente: Reinaldo Cedeño Pineda / http://laislaylaespina.blogspot.com)

 

Música en la radio cubana: ¿Para todos los gustos?

Música en la radio cubana:  ¿Para todos los gustos?

La reiteración de algunos temas musicales en las emisoras cubanas aburre, a juzgar por una indagación entre compatriotas de todas las regiones del país. Las melodías que salen al aire tampoco satisfacen todas las demandas culturales, ni a todos los sectores de la población. Mientras, las listas de raiting ponen sobre el tapete mucha tela por donde cortar.

 

La sintonía va cambiando de una emisora a otra y la voz machacona de una cantante, casi siempre la misma, se queja frecuentemente de heridas que no acaban de sanar. La melodía se repite, para desesperación de la mano que mueve el dial. El dueño de la mano tiembla, convulsiona, cuando al llegar a la frecuencia de Radio Reloj, el locutor de la emisora informativa, entre tic tac y tic tac, anuncia triunfante que a petición de los oyentes dictará la letra de una canción… La misma canción.

 

Popularizado con gran éxito por el Conjunto Nacional de Espectáculos en los pasados años 80, el chiste anterior pudiera ser plato fuerte de cualquier programa humorístico de este 2007, quizás con otro tema musical y otro intérprete. A juzgar por los resultados de una encuesta periodística aplicada por BOHEMIA entre 337 compatriotas de todas las regiones del país, la reiteración y la poca variedad de la música que se pasa por la radio es el asunto que más fastidia a los oyentes cuando recorren las frecuencias radiales.

 

"A veces he escuchado la misma canción cuatro veces, en emisoras diferentes, durante la hora que me demora el viaje en botella de mi casa a la universidad", relata Yanet López, estudiante de Derecho en la capital. "Y lo peor es que casi nunca me gusta", remata.

 

Interrogados sobre si estaban satisfechos con la programación musical de la radio, muy pocos entrevistados optaron por las evaluaciones absolutas. La mayoría, el 62,2 por ciento de la muestra, se mantuvo en los términos medios y respondió: "A veces". Al precisar por qué, la primera razón, prácticamente sin espacio para la competencia, fue que "se repite mucho la misma música".

 

Este equipo lo comprobó con sus propios oídos, tras monitorear durante los meses de julio y agosto las ofertas musicales de varios programas estelares de emisoras nacionales y capitalinas (Frecuencia Total, Visión, Juventud 2000, Disco Fiesta 98 y Mezcla). Prácticamente no hubo diferencia entre las melodías más radiadas en unos y otros programas. La lista resultante coincide bastante con la de los doce intérpretes y autores más difundidos por el sistema nacional de la radio, entre enero y junio de 2007, según estadísticas del propio Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).

 

Curiosamente, difiere bastante con los diez temas musicales que los encuestados de BOHEMIA quisieran escuchar cuando mueven el dial. Ojalá, de Silvio Rodríguez, capitalizó la selección de los entrevistados, seguida de Tras tus pies, del dúo Buena Fe; Yolanda, de Pablo Milanés; Lágrimas Negras, clásico del Trío Matamoros, y una más contemporánea, Y yo no sé por qué, de Pedrito Camacho y el Clan. Esta última pieza sí clasificó en todas las listas. Habría que preguntar a Pedrito si sabe por qué.

 

Clara Diego, sin embargo, tiene muy claro por qué votó con ambas manos por Lágrimas Negras: "Las personas mayores también tienen derecho a escuchar la música con más años", defiende.

 

El reclamo de esta habanera de Güines podría ser el de poco más del 17 por ciento de la población cubana, que ya pasa los 60 años. Y valdría la pena tenerlo en cuenta para el futuro, pues la velocidad con que en este país van apareciendo las canas no es solo tema del mundillo demográfico: es fácil apreciarlo en las consultas de gerontología, el envejecimiento de la fuerza laboral y, como demuestra este estudio, hasta en los sondeos de preferencias musicales.

Una anciana teje junto a la radio

 

Por si fuera poco, en este segmento de población suelen incluirse los cubanos que probablemente más radio escuchan. Al estar jubilados y pasar mucho tiempo en casa, la radio se convierte en compañía casi permanente. Entonces no es válido diseñar las ofertas musicales solo a imagen y semejanza de los más jóvenes.

 

Desde Bayamo, Yaimara Pérez Reyes, especialista principal de comunicación del Centro Provincial de la Música de Granma, está de acuerdo con tal análisis.

 

"La población está segmentada en grupos etáreos. Pienso que las radioemisoras deben realizar estudios para conocer los verdaderos gustos y necesidades de los oyentes", sugiere. "No siempre coincide la difusión de la música con los gustos del público."

 

Su aseveración no está traída por los pelos. Una investigación sobre preferencias musicales desarrollada en ese territorio oriental, le confirmó que, por ejemplo, la música coral, la de la década prodigiosa y la trova cubana de todos los tiempos y edades se piden mucho por el público. Sin embargo no son de los más habituales en las emisoras.

 

Las muchachas de Sexto Sentido no tienen prisa. "Si tenemos que esperar otros diez años para que nos conozcan lo preferimos así. Nos da mucha alegría que la gente nos felicite en la calle por el trabajo que hacemos aunque no nos escuchen por la radio."

 

Pero, a la vez, aseguran que no es pretender mucho tratar de estar en los medios de difusión y subrayan la responsabilidad que estos tienen en la formación del gusto y los valores culturales de quienes los escuchan. "La persona está en la calle, en su trabajo o escuchando la música en su carro y es la que van a pedir luego cuando quieran divertirse."

 

En entrevista reciente a esta publicación, Robertico Carcasés, director de Interactivo, también soñaba con que muchas más personas en Cuba supieran de ese novedoso proyecto. "Sería muy importante por el respeto que siento por nuestro público, que sabe mucho de música y posee una cultura capaz de entender lo que suceda desde el punto de vista sonoro."

 

Lo que quizás no saben estos músicos es que muchos oyentes piensan como ellos. Lo confirmaron las personas que esta revista interrogó: la nueva trova y la trova tradicional, baladas, rock, jazz, y música fusión al estilo de Interactivo, en ese orden, son géneros musicales que quieren escuchar más, aparte de los diez temas de sus desvelos.

 

Aparato de radio por medio, muchos oyentes —y músicos— vuelven la vista a los directores de espacios musicales.

 

"Es como en la telenovela Oh, La Habana. Al Fipper y a otros jóvenes les gustaba el rock, pero en el programa se ponía solo la música que le gustaba a Facundo Martiatu", se queja Dairon Fleitas, un espirituano de 18 años.

 

Con él coincide Javier Rodríguez, director de la banda Extraño corazón. Es el director del programa quien decide "si te pone o no y la frecuencia con que te pone", asevera. "Si él quiere y le gusta de verdad tu música, te hace famoso en menos de quince días, porque te convierte en hit una cancioncita. Eso te da cierta presencia en el espacio y te puede catapultar a otros programas."

Interactivo, grupo musical cubano

 

Para Gersom Pineda, del Grupo Onda Libre, perteneciente a la Empresa Benny Moré, cuando los medios de difusión promueven piezas de poca calidad "moldean a la gente y después cuando se hacen trabajos musicales que valen la pena, con buenas letras y música, la gente no los entiende".

 

Robertico Carcasés, sin embargo, confía en el talento y en las raíces de buen gusto musical de los habitantes de esta Isla. "Tocamos un tipo de música difícil de entrar en los cánones del mercado, pero que no deja de ser popular. A nosotros nos siguen quienes quieren la diferencia y ese público no es pequeño. También las personas se saturan de lo mismo y aunque lo disfruten, en el subconsciente siempre desean oír melodías distintas, canciones con contenido."

 

Que me pongan salsa… y algo más

 

Los oyentes censuran la insuficiente variedad de géneros y números musicales, los artistas se quejan de que no se les promueve adecuadamente, los centros provinciales de la música lamentan no poder difundir en las emisoras nacionales el talento de sus territorios. Con tan pesado equipaje, BOHEMIA abordó a críticos musicales, directores de programas y disqueras.

 

Según el crítico Guille Vilar, director de Juventud 2000 (Radio Progreso), "no hay un balance de géneros en la radio. Existían antes programas para música cubana tradicional. Se quitaron, para ‘modernizar’ el medio y darle más espacio a la juventud. Esos géneros perdieron su espacio".

 

Su colega Lázaro Sarmiento, director de Disco Fiesta 98 (Radio Ciudad de La Habana) afirma que debiera existir mayor número de programas especializados. "Así los adultos mayores no tendrán que sufrir, junto a Una rosa de Francia, el reguetón fusionado La mujer del pelotero que tanto gusta a las nuevas generaciones. La mayoría de los programas se han diseñado para complacer tantos intereses y preferencias (casi con estructuras de discotecas variadas) que prácticamente no existe el programa personalizado para un gusto particular. Únicamente dos emisoras en Cuba tienen un perfil bien diferenciado: Radio Enciclopedia y la legendaria CMBF."

 

En igual cuerda, habría que añadir Radio Siboney, de Santiago de Cuba.

 

Para promover a los músicos, las emisoras ante todo necesitan discos profesionales, de calidad. Yaimara Pérez Reyes, especialista principal de comunicación del Centro Provincial de la Música de Granma, reconoce que dicho Centro "no cuenta con las condiciones técnicas mínimas requeridas para efectuar grabaciones. Y no podemos utilizar los sellos disqueros porque cobran mucho y siempre están copados de trabajo".

 

Los espacios radiales se sostienen fundamentalmente con los envíos de la Dirección de Música del ICRT (Instituto Cubano de Radio y Televisión), discos facilitados por las disqueras y los que llevan los propios intérpretes. Estos últimos no siempre poseen la calidad imprescindible y antes de salir al aire deben ser aprobados por comisiones en cada emisora.

 

"Tenemos que pasarnos la vida buscando música —declara Ramón Espigul, director de Frecuencia Total (Radio Rebelde)— porque los envíos del ICRT son muy buenos pero no cubren las necesidades. A veces un tema de Bamboleo o de Buena Fe en dos meses se te quema."

 

Espectáculos y bailes populares suelen promover piezas musicales de poca calidad y pésimo gusto

 

Iguales congojas padece Luis Ríos Vega, director de Visión (Radio Rebelde), quien en una semana coloca de 300 a 400 números "y un envío del ICRT cuando más trae 80 números".

 

Ni la digitalización ha podido con las carencias. Desde que los estudios de Radio Progreso poseen computadoras, los realizadores de programas cuentan con más intérpretes a su disposición, pero con una cifra reducida de números musicales por cada uno, pues la memoria de las máquinas no permite más.

 

Amén de las limitaciones materiales, "no existe una política coherente de difusión musical", opina Yanetsy Terry Gutiérrez, directora del Centro Provincial de la Música de Granma.

 

Criterio coincidente sostiene Ilse Bulit, periodista especializada en la crítica radial: "Existen conceptos y regulaciones sobre la difusión de la música, los cuales quedan por escrito, se discuten en reuniones. No obstante, dada la vorágine de la radio, su cumplimiento depende de los ejecutores. Junto a quienes sí cumplen con su responsabilidad cultural, existen realizadores que patinan en la tentación de caer simpáticos y para ello complacen en todo a los radioescuchas. Algunos pueden ceder a otras tentaciones: invitaciones, regalos; y en sus programas se radiarán los discos de los artistas proveedores".

 

Si incluso entre los más honestos y capaces es inevitable, como reconocen los directores entrevistados, que incida el gusto personal a la hora de escoger los repertorios, poco puede esperarse de quienes carecen de la preparación idónea o ceden a otros anzuelos.

 

"Al escuchar ciertos programas radiales -comenta Guille Vilar- te das cuenta de que esas personas no tienen el nivel profesional adecuado. Para ser un buen director musical no basta con saber de música, tienes que vibrar con la cultura de tu país, tu historia; interesarte por la plástica, la literatura, el medioambiente; tener sensibilidad artística.

 

"Poner música no es poner cualquier cosa, hay que pensar siempre en el oyente diverso. Algunos programas basan su producción musical en lo último que está sonando; eso es un peligro, pues repiten mucho la música y llegan a un sector del público nada más. Entonces se crea el círculo vicioso de que tú me pides porque yo te doy, yo de doy porque tú me pides."

 

Lo más "pegao"

 

Supuestamente, las listas de éxitos reflejan lo que el cubano desea escuchar en la radio. Sin embargo, ¿qué oyentes, y cuántos, solicitan números musicales a las emisoras? Aunque aún faltan estudios profundos al respecto, parece ser un segmento no demasiado amplio de la población.

 

Según Lázaro Sarmiento, "en la actualidad muy poca gente escribe a los programas de radio y no todo el mundo llama por teléfono". Ante la competencia de la televisión, las grabadoras y computadoras, los CD y DVD, las discman y los mp3, "la radio se queda atrás en cuanto a la difusión de la música. Es muy difícil que en nuestros días existan programas con una influencia como la que tuvo en su momento Nocturno de Radio Progreso".

 

Hasta en programas de alta audiencia, cuyos teléfonos "no dejan de sonar", las llamadas no siempre son de fiar. A veces los propios músicos ponen a sus parientes y amigos a solicitar números que acaban de entregar a la emisora. Como asevera el director de Juventud 2000, "las llamadas no necesariamente determinan lo que el pueblo escucha, lo que le gusta. En la música hay distintas Cuba, está la de los Orishas, la de Silvio…" y la Cuba de la música de concierto, que también tiene muchos seguidores, como Gustavo Ferrer, promotor de una Casa del Joven Creador.

 

No existe un modo único de confeccionar las listas de éxitos. Cada emisora y realizador lo hace a su manera. Unos introducen en la computadora todas las producciones musicales de cada programa y luego semanalmente le piden a la máquina los diez temas que más se repiten. Otros prefieren compartir el protagonismo con los radioescuchas y preparan el hit parade según su apreciación personal de lo que se oye en la calle y las solicitudes telefónicas.

 

A pesar de las críticas, una parte de los realizadores y también de los oyentes las defiende a capa y espada. "Quizás me pueden discutir que el uno no es el uno, que el cinco no es el cinco, pero los diez que están en la lista son los diez que están sonando en el país", afirma el director de Visión, Luis Ríos Vega. Mientras, Guille Vilar considera que tales listas son necesarias, pues "crean ilusión en el oyente, los hacen sentir parte del programa"; no obstante, reconoce: "Son inexactas, tienen un margen de error que depende del conocimiento que tenga el director, su experiencia, su olfato, su sentido de la ética".

 

Algunos especialistas en radiodifusión consideran que convergirán gustos y valores de la cultura nacional cuando se consolide la formación ética y estética de los realizadores. Otros llaman a incrementar las medidas de control por parte del ICRT y piden que las empresas discográficas influyan de alguna manera en cómo las emisoras trasmiten sus producciones.

 

A todos queda claro que la solución no está solo en simplemente indicar qué proporciones de música cubana y extranjera se trasmite. Sin dejar de proteger lo nacional, los parámetros deben ser la variedad y la calidad. Por ello aboga un documento conjunto del Ministerio de Cultura y el ICRT. Hasta ahora el beneficiario más visible de su aplicación han sido los canales televisivos.

 

En entrevista concedida a esta revista, pocos meses atrás, el viceministro de Cultura, Abel Acosta, se mostró optimista: "El panorama sonoro de los medios empieza a cambiar".

 

No solo creatividad

 

La radio cubana, subsistema del ICRT, cuenta con 91 emisoras, diseminadas por todo el territorio nacional, y trasmite unos dos millones de números musicales al año. ¿Cómo y quién decide cuál música sale al aire? Rolando Álvarez Estévez develó algunas claves.

Rolando Álvarez Estévez, director de Música de la Radio Cubana

 

 

"La política musical del ICRT está amparada por una resolución que contempla la difusión, las características de los programas, la presencia de todos los géneros. Se trata por todos los medios de equilibrar esa programación, que depende fundamentalmente del director de la emisora con su equipo de realización.

 

"Estamos trabajando muy seriamente en los perfiles de las emisoras. No tienen por qué parecerse unas a otras. Siempre hay que tomar en cuenta las preferencias de la población, pero no hacer al dedillo lo que determinados grupos o sectores quieran. Sería un error."

 

-Directores de programas y diversos especialistas creen que en la radio está ocurriendo una suerte de círculo vicioso: se da a conocer determinada música; luego, las personas llaman por teléfono pidiendo que se repita y como no se transmite otra, pues se vuelve a pedir una y otra vez.

 

-No hay motivo para que suceda. Existe música en las fonotecas para ofrecer variedad y calidad. Nosotros contamos con lo que producen las disqueras —siempre nos llega— y con lo que individualmente graban los músicos.

 

-Y lo aceptan...

 

-Lo aceptamos si los textos, la interpretación, y la grabación desde el punto de vista técnico, tienen calidad. Nuestros especialistas evalúan esas grabaciones.

 

-¿Conspira contra la deseada variedad un mal uso de archivos y fonotecas?

 

-No tiene por qué estar pasando. Estamos en un proceso de capacitación de las fonotecarias. Además, se les incrementó el salario y se elevaron los requisitos de superación para acceder a esas plazas. Esta dignificación salarial, social y profesional, ayuda a que esa actividad se haga mucho mejor. En la superación también incluimos a directores, asesores y otro personal de la radio.

 

-¿Entonces son los directores de los programas el eslabón donde se frena la variedad de la música que trasmite la radio cubana?

 

-Creo que sí. Y no es un problema de responsabilidad, no se trata de eso. Incide la creatividad, y el conocimiento del medio, que a veces puede fallar.

 

-¿Cómo se definen las listas de raiting?

 

-Cada día tenemos que pensar en cómo hacemos un raiting o hit parade, qué intereses, gustos y tendencias recoge; si en realidad obedece a un estudio sociocultural que genere información veraz. Un hit parade no se puede confeccionar por llamadas telefónicas.

 

-¿Es difícil para los músicos no residentes en la capital acceder a las emisoras nacionales?

 

-Tenemos otro problema grave: déficit de grabaciones. El ICRT no graba música, a excepción de programas muy puntuales. Si se grabara más, tendríamos mayor variedad a la hora de transmitir. En estos momentos, por ejemplo, a todos los directores de emisoras se les ha indicado que graben música campesina en aquellos programas donde la transmiten en vivo; porque escasos grupos musicales campesinos poseen grabaciones y, por tanto, falta variedad a la hora de difundir esa música autóctona.

 

"Hoy estamos indagando en el país cuántas emisoras tienen posibilidad real de grabar. Eso nos daría la posibilidad de hacerlo con algunos grupos, muy buenos, de los territorios. Las disqueras están haciendo un esfuerzo enorme, pero ahí también están involucrados recursos, financiamiento.

 

"Hay emisoras atípicas, con perfiles completamente diferentes al resto. Sobre todo en CMBF (música sinfónica, lírica, zarzuela) y Radio Enciclopedia, el gran problema es que la cantidad de música cubana sinfónica grabada es mínima. CMBF se encuentra en situación delicada, y eso enlaza con el asunto de la repetición, ya que tiene aproximadamente solo un diez por ciento de música cubana grabada en sus archivos. Lo interesante es que la audiencia y la demanda crecen día por día."

 

-¿Qué papel corresponde a la radio para proteger o enriquecer la cultura cubana?

 

-Cuando podamos hacer producciones de carácter más cultural, además de lo comercial, estaremos promoviendo importantes valores. Tenemos que potenciar mucho más algunos géneros que son muy nuestros y por el camino que van pudiéramos perder: la cancionística cubana, el bolero, los ritmos que nos dieron prestigio internacional, como el cha cha chá, la conga.

 

"Nosotros hemos dado un modesto salto de calidad en cuanto a la presencia de la música cubana en la programación del país. Esa cubanía se ha venido imponiendo por su calidad. Entre enero y julio de 2007, doce autores e intérpretes cubanos son los que aparecen como los más difundidos por la radio a nivel nacional. La conga de Sur Caribe triunfó, por ejemplo, porque tuvo calidad, fue creativa y logró una excelente instrumentación.

 

"Para nosotros, lo más importante son los valores que tenemos que transmitir. Y eliminar de nuestro contexto la chabacanería, el mal gusto, la banalidad, lo que deforme en vez de formar. Si la cultura es y debe ser el escudo de nuestra nación, tenemos que defender la cultura, con creatividad, superación, preparación..."

 

Fuente:   revista Bohemia.

 

Por TANIA CHAPPI y DIXIE EDITH,  con la colaboración de los estudiantes de periodismo HELEN HERNÁNDEZ, LIRIANS GORDILLO, CARLOS A. GONZÁLEZ y LÁZARO GONZÁLEZ

(cultura@bohemia.co.cu)

(14 de diciembre de 2007)