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Afirma el crítico Joel del Río que con Mujeres apasionadas de tanto y de tan poco devendrá cansancio

Afirma el crítico Joel del Río que con Mujeres apasionadas de tanto y de tan poco devendrá cansancio En los primeros 15 o 20 capítulos no sabía qué ocurría, si era la telenovela o era yo quien patentizaba una flagrante incapacidad para la comunicación plena. Me parecía cansona y predecible, superficial y bobalicona, aunque confiaba en que el decursar de los episodios me conquistara de algún modo. Luego, mi opinión ha empeorado al punto de que apenas puedo echarle un vistazo para ver por dónde se va empantanando el cauce sembrado de interminables meandros. Lo peor es que, a juzgar por la presentación y la despedida, por el título, y por la amplitud de clases, razas, situaciones y tendencias sexuales incluidas, se aspira a presentar un mural abarcador de la mujer, y de la familia, brasileña de hoy día.

 

Hace cuatro o cinco capítulos comprendí de una vez que esta intención demagógicamente abarcadora, y el denonado esfuerzo por hostigarnos con eso que llaman «lo eterno femenino» viene a ser lo que más me molesta en tanto espectador. Me fastidian las atroces simplificaciones del mundo femenino (girando en torno al romance o a las urgencias vaginales), como si no hubiera otro modo de concebir los personajes femeninos, en esta suerte de melodrama con bocanadas sociológicas y pretensiones sicologistas. (Si bien debo aclarar que no están escritas para eso, las anteriores palabras son de las que provocan airadas cartas de los lectores, proponiéndole al director mi expulsión del periódico, pues algunos asumen la crítica a la telenovela como si se tratara de ofensas directas a su familia más querida. Calma, que no pretendo molestar ni ofender a nadie, sino tratar de compartir ideas que, ojalá, no resulten demasiado consabidas).

 

Las telenovelas brasileñas, las contemporáneas al menos y más las exhibidas en horario estelar, sobresalen sobre todo por la habilidad de los guionistas para que el espectador sienta, piense y reinvente las paradojas de la existencia individual. Debe divertir, sorprender, hacer pensar sobre la vida cotidiana, generar emociones fuertes, y en todo ello juegan principalísimo papel los actores. Buen guión y estrellas de probado brillo garantizan el éxito, independientemente de puestas en escena diseñadas más para endosar lo espectacular que para alimentar lo artístico. Aquí, el principal escritor (el muy famoso Manoel Carlos de Por amor, Lazos de familia y Felicidad, entre otras), junto con sus tres o cuatro colaboradores, operan por acumulación horizontal, pues no se profundiza verticalmente en ningún personaje o subtrama. Asegurar que la validez de la telenovela consiste en su enumeración somera de problemas cotidianos sería como asegurar que un maestro dio clases luego de entrar en el aula y solamente pasar la lista.

 

Cabe la posibilidad de que mi lector esté ahora mismo entusiasmado con Mujeres apasionadas, pero de seguro la ocasional apoteosis devendrá cansancio —son nada menos que ¡¡¡180 capítulos!!! en su versión original— y el cansancio se disipará luego con unos cuantos golpes de efecto, la mayoría forzados y con algún tipo de «mensaje» molesto por su extrema obviedad. Después del golpe de efecto sobrevendrá casi el hastío con tantos cambios de pareja y secretos de alcoba, hasta que lleguemos todos a la gran final, ya sea boda, cumpleaños, o fiesta de graduación (como es el caso). Allí, en unos minutos, toda oveja encuentra su pareja, en tácita comulgación con el más tranquilizador e insolente de los happy end, porque no hay tiempo para más, y habrá que recolocar corriendo, y sin traumas, los afectos y «apasionados» deseos, deberán empatarse forzosamente todos con todos, para no dejar en solitario a ningún personaje simpático, se resolverán en un pestañazo los infinitos tríos o cuartetos presentados, con la simple recolocación de los vértices, como si se tratara de pura aritmética y no de sentimientos humanos, como pretenden hacernos creer. Y a esas alturas, comprenderán que han perdido muchas horas quienes esperen de las telenovelas algo más que entretenimiento evasivo y taciturno.

 

Pero para llegar a tales epifanías conclusivas, nos restan decenas de episodios en este cuento cuasi infinito, colmado de cenicientas, blancanieves, bellas durmientes, Gretel, Alicia y rizitos de oro, y otras heroínas de ensueño, nada que ver con mujeres en quienes uno pueda adivinar la carne y el hueso, la inteligencia y el aliento de mujeres reales, como aseguraba la propaganda de O Globo en su momento de inicio promocional. Mujeres apasionadas estremeció el rating brasileño porque, oh, milagro, la telenovela de horario estelar se permitía aludir a problemas y conflictos reales, algo bastante inusual en Brasil, que no en Cuba, independiente de las muchas manquedades que caractericen nuestro audiovisual. No soy capaz de adivinar las causas de tanto éxito, pues las historias o relatos principales, por muchas vueltas que les doy, me parecen opacos, lentos, monótonos e irritantes, sobre todo en cuanto a su eje central: ruptura de Helena (Christiane Torloni, inexpresiva, solemne, casi siempre impasible) con su marido casi angelical (Tony Ramos, tan dúctil y profesional como siempre, aunque le sobren algunas caritas de santurrón medio gratuitas) y su retorno, aparentemente «estremecedor», con su antiguo enamorado, el médico (José Mayer, todo el tiempo distante, externo, como si estuviera obligado a desempeñar un papel de galán otoñal que no le gusta por su falta de contenido dramático).

 

Para que no existan malentendidos fomentados por la publicación de una sola opinión, por muy profesional o «autorizada» que esta sea, corresponde insistir en la auténtica suerte que representa el disfrute de lo mejor producido, actuado, escrito (lo más popular), de la telenovela brasileña contemporánea, fórmula audiovisual idónea para la construcción y el fortalecimiento de una identidad cultural nacional, e incluso latinoamericana. Pero esta verdad tiene su reverso: me parece una catástrofe intelectual que tanta gente malgaste tantísimo tiempo, y energía, en aprenderse los nombres, esclarecer los conflictos, sufrir y alegrarse con un escuadrón de mujeres presentadas solo en su faceta romántica, histerizadas por sus deseos de amar y ser amadas, obnubiladas por la irrealización de sus hormonales idilios.

 

Si el lector se cuenta entre aquellos que la ven todos los días, y alcanzan a nombrar completa a esa comparsa de personajes, para comprobar que no me equivoco del todo dedíquese a contar cuántas de estas mujeres representan la feminidad circunscrita a la simplonería romanticoide de yo-amo-no-me-aman, como si una mujer, un ser humano, incluso un personaje de ficción telenovelero, estuviera imposibilitado para trascender semejantes límites.

 

Y no le estoy reclamando yo a la telenovela que se convierta en un tratado verista sobre cómo ser mujer y no morir en el intento, ni que aborde de frente verdades brasileñas, y universales, como la exclusión social, la discriminación sexual y racial, la corrupción, pero muy bien le hubiera venido a este dramatizado —si las pretensiones realistas y sociológicas hubieran llegado más allá de la propaganda— un mayor detenimiento en las aristas profesionales, sociales, culturales, conductuales y psicológicas.

 

Es cierto que parece rebosado el inventario de situaciones problemáticas (relaciones envejecidas, diversidad de edades en la pareja, posesividad y celos, relaciones difíciles con los ancianos, alcoholismo, violencia contra la mujer, lesbianismo, prostitución, el amor por un sacerdote), pero el tratamiento de cada uno de estos asuntos es trivial y bosquejado, cuando no didáctico o sensacionalista, y el conjunto termina siendo bastante desabrido, papilla sentimentaloide que nos lanzan a la cara en inmensas porciones. Apenas se transmiten otros conflictos, problemas, ideas o preocupaciones que no provengan del mundo romántico y sentimental, cuyo peso en la vida no solo de la mujer, sino también del hombre, no pretendo negar para nada, pero molesta, incluso irrita, el fariseísmo de maquillar, y aplicarle cirugía estética a temas que merecían otro tratamiento, más allá de la desfiguración aligerante y embellecedora.

 

El escritor Manoel Carlos opina que las telenovelas no deben ser mero entretenimiento, sino que deben informar de problemas reales y criticar la sociedad. Supongo que tales preocupaciones se pondrán en práctica tal vez en su próxima propuesta, porque aquí construye una suerte de catálogo, alcanza atraer a todo tipo de público por la sola mención de múltiples y delicados problemas, pero nunca se afrontan con rigor y profundidad, ni mucho menos espíritu revelador y anticonformista. ¿No será que en el fondo se pretendió solamente ofrecer un producto comercial que pudiera motivar, como ocurrió, a casi todas las mujeres brasileñas, de cualquier raza, edad o clase social? ¿De verdad que Manoel Carlos y sus colaboradores creerán que las vecindades turísticas de Leblon, Ipanema y Copacabana funcionan para simbolizar un país como Brasil? ¿Por qué no se aprovechó la riqueza conflictual inherente a universos profesionales tan «cargados» como una escuela o un hospital? ¿Acaso es el triángulo amoroso el único modo efectivo de reactivar el melodrama? Y si todos sabemos ya que no es así, ¿por qué el 95 por ciento de los personajes están metidos en alguna situación de triángulo, o incluso de figuras geométricas con mayor número de vértices? En fin, ¿por qué tenían que ser tan irremisimiblemente pesadas, egoístas, irresponsables, incoloras, víctimas o victimarias nada simpáticas, la mayoría de las mujeres presentadas?

 

Personaje de la telenovela brasileña: Mujeres apasionadasPersonaje de la telenovela brasileña: Mujeres apasionadasTodas mis reservas no significan que sea yo insensible a la nómina de fotogenias, bellezas, gracia y elegancia, masculina y femenina, que despliega Mujeres apasionadas. Con un elenco de 104 actores con texto, sobresalen en el conjunto la graciosa veteranía de Susana Vieira (Lorena) (que hace casi siempre el mismo papel, pero en verdad no lo hace, lo borda, lo vive); los galanes de Rodrigo Santoro y Marcello Antony (Diogo y Sergio, el primero confiriéndole amplio margen de naturalidad y humor a su personaje, el segundo envarado, hierático, pasivo); Carolina Dieckmann y Regiane Alves (Eduviges y Doris, ambas bellísimas, una repitiendo su muchachita cándida y pobre, la otra, una malvada de antología capaz de cualquier villanía). Notables Giulia Gam (Heloísa) y Vera Holtz (Santana) como la celosa y la alcohólica, entre otros muchos intérpretes que pudieran destacarse en un elenco multiestelar, como ya es costumbre.

 

Aseguran algunos teóricos que la telenovela latinoamericana contemporánea evidencia una fuerte tensión entre elementos de novedad y la repetición, pues el público disfruta lo diferente cuando se le suministra dentro de un esquema narrativo familiar, conocido, predecible. Mujeres apasionadas representa el calco enésimo, saturante y monocorde de una serie «matriz», casi ancestral, atávica, que pudo llamarse Más de lo Mismo, por mucho que consiguiera satisfacer las demandas del público mayor, cumpla con eficiencia los principales requisitos del entretenimiento audiovisual y hasta mantenga una cierta dignidad técnica y artística. A mí me abruma, me aturde y, además, me deja siempre esperando más. Pasa igual con las ensaladas cuyo exceso de aliño no consigue disimular el irremediable desabrimiento de la verdura primordial.

 

Fuente: Joel del Río, en Juventud Rebelde digital.

Televisión entre las llamas, titula Pedro de la Hoz su crítica a la telenovela cubana de turno

 

 

Nada nuevo digo al afirmar que el ejercicio más arriesgado de la programación dramática de la TV Cubana siempre resulta aquel donde la ficción trata de apresar las coordenadas de la realidad contemporánea.

 

La Cuba que es y no es, contradictoria y desafiante, en perpetuo movimiento, se nos ha presentado, en los últimos tiempos, esquiva en la pantalla doméstica, unas veces por defecto, otras por exceso, lastrada en ocasiones por pretensiones sociológicas generalizadoras o menguada por concesiones populistas.

 

Esto, por suerte, no parecía ser el caso de Historias de fuego, la telenovela de turno en Cubavisión. Un segmento de la Isla debió asomar desde una perspectiva particular: la mirada interior hacia un destacamento de bomberos, esos héroes que solo recordamos cuando la sirena hiere los oídos y nos preguntamos cuáles vidas salvarán o qué bienes protegerán de un desastre casi siempre provocado por la irresponsabilidad.

 

Sin embargo el peso de las subtramas —necesarias, por demás, en una propuesta dramática seriada de larga duración— no solo amenaza con alterar por momentos la ecuación, sino también pecan por abarcadoras, sociologizantes y generalizadoras, como si los guionistas tuvieran la obligación de tomarle todo el peso a los avatares de las cubanas y cubanos del medio urbano de hoy.

 

Otros motivos apuntan, además, al alto riesgo. Porque en la relación entre el reflejo épico de los caracteres y las circunstancias en que transcurren sus vidas se corre el peligro de trazar esquemas, desvirtuar perfiles psicológicos, desbordar virtudes y amanerar la cotidianeidad.

 

Tales escollos no siempre se sortean en Historias de fuego. El primer atentado contra la verosimilitud lo sufrimos en el mismo primer capítulo, con el insólito manejo del conflicto familiar desatado en torno a la posibilidad de que un médico vaya a cumplir misión internacionalista en Sudáfrica, y el último, el pasado lunes cuando los afanes arribistas de la secretaria Leticia fueron calzados mediante la burda estratagema de encerrarse en un sanitario con el señor Jaume en una situación más próxima a la astracanada que al humor popular.

 

Al menos el eje central permanece incólume: el drama profesional, ético y vivencial del teniente coronel Aniceto (cuidadosamente matizado por el desempeño decisivo de Rubén Breña) que se contrapone al proceso de iniciación de los jóvenes bajo su mando. La densidad dramática que permea la relación entre el veterano bombero y su esposa (otra vez Alina Rodríguez con pleno dominio de sus instrumentos expresivos), a pesar de que por la duración de la serie se nos presenta exacerbada vale por toda la novela, junto a la variante más original, el ímpetu de esa joven oficial (Ketty de la Iglesia exigiéndose a sí misma contención y credibilidad) que aspira a más en un medio tradicionalmente masculino.

 

Honestamente, esperaba menos convenciones y más atrevimiento en dos guionistas jóvenes como Serguei Svoboda y Felipe Espinet. La dirección de Nohemí Cartaya apenas rebasa la medianía funcional, con cuentas pendientes en el control de la calidad del sonido y el tono actoral de ciertas escenas donde el sabor popular se desliza hacia el cliché vernáculo.

 

Los bomberos siguen esperando su novela.

 

Fuente: PEDRO DE LA HOZ, en Granma digital.

pedro.hg@granma.cip.cu

foto: Foto:MARTHA VECINO

 

Llegará serie Pubertad a la Televisión cubana en el 2008

Llegará serie Pubertad a la Televisión cubana en el 2008 Pubertad, la primera serie de los Estudios de Animación del ICAIC que mostrará este importante período de la vida tal como es, desde la amenidad y la frescura, pero con toda la seriedad y hondura que requiere, marcha a buen paso, lo que permitirá que se estrene en la televisión cubana en este 2008.

 

Así lo hizo saber a Juventud Rebelde su realizador, el joven Ernesto Piña, quien explicó que Pubertad está siendo posible gracias al Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), sobre todo en la persona de su directora, Mariela Castro Espín, de quien partió la idea.

 

Según comentó Piña, este necesario proyecto bebe de los textos que aparecen en el libro ¿Qué nos pasa en la pubertad?, escrito por Mariela —estará en la venidera Feria—, donde se exponen las vivencias de quienes se encuentran en la etapa en que comienzan a desarrollarse y aparecen en sus cuerpos cambios físicos y psicológicos en su camino hacia la adultez.

 

«Por esa razón —acota Piña—, en Pubertad se encontrarán temas esenciales que puedan aclarar las dudas y preocupaciones de estos adolescentes, las cuales pueden ir desde la aparición de vello en el pubis y axila hasta la explicación de cuándo se puede hacer el amor y cuál es el mejor momento para tener hijos.

 

«Creo que nunca antes de ha tratado con tanta seriedad esta temática en otros medios, y a través de la animación es la primera vez en Cuba. Nos hemos apoyado en un software muy provechoso llamado flash, que nos da libertad para llevar adelante una estética diferente y atractiva para estos muchachos».

 

Confesó el autor del premiado Todo por Carlitos que en un principio se proyectaba terminar la serie para el venidero verano, «pero todo hace indicar que tomará más tiempo, pues queremos hacer diez capítulos».

 

Aunque Pubertad busca orientar y educar sobre esta etapa tan contradictoria, sus realizadores han tratado de evitar el didactismo. Los guiones pertenecen a Wilbert Nogel, quien ya trabajó con Piña en El propietario. Son ocho personajes protagónicos que «creen que están viviendo algo raro, cuando es lo más normal del mundo». Estos son interpretados por jóvenes actores de La Colmenita.

 

«Desde un principio, el trabajo de mesa ha sido muy riguroso, al punto que tuvimos que transformar los guiones iniciales. Los «colmeneros» también nos ayudaron muchísimo, sobre todo a mejorar los diseños de los personajes, para que se conectaran mejor con los adolescentes.

 

«Normalmente son actores profesionales los que encarnan disímiles roles. En este caso, queríamos que fuera quienes están atravesando por esa experiencia».

 

A pesar de que esta es la primera serie que dirige, Piña asegura que no se está dejando llevar por el excesivo entusiasmo. Él asegura que se trata de una serie novedosa, divertida e inteligente, lo que posibilitará que la comunicación sea más efectiva, «pues estamos conscientes de que no estamos trabajando para niños que haya que dárselo todo “masticadito”».  

 

FUENTE:  Por: José Luis Estrada Betancourt, del Periódico Juventud Rebelde.

Telecentros acaparan lauros del Festival Nacional de Televisión

Los telecentros cumplieron con los pronósticos de calidad atribuida actualmente a sus obras y triunfaron en 17 de las 33 categorías en competencia durante el recién concluido Festival Nacional de Televisión, que concedió Gran Premio a la versión para el medio de la pieza teatral del dramaturgo norteamericano Eugene O’Neill, Largo viaje de un día hacia la noche, realizada por Tomás Piard.

 

Esas televisoras territoriales estuvieron lideradas por el Canal Habana, con cuatro premios, y matizadas con el obtenido por primera vez por un telecentro municipal, el de Sagua la Grande, mediante Noticias 16, del realizador Alexei Ruiz, en el rubro de noticiero.

 

El de la capital triunfó en orientación social (El triángulo de la confianza, de Moraima Pérez); crónica (Destino Habana: María Félix, de Fabiola López); entrevista (Intimidad, Natalia Bolívar, de Ever Chang); y deportiva (Jugada perfecta del verano, de Héctor Villar).

 

Durante la gala de clausura en el teatro Karl Marx, el guantanamero Solvisión recibió premios en culturales con ¡Ay, TV!, de Pedro F. Gutiérrez; y en musical campesino con Entre valles y montañas, programa dirigido por Tomás García que cumple ocho años y repite en esa categoría después de ganar durante el Primer Festival.

 

TV Yumurí ganó en infantiles (Barquito de papel, de Jesús del Castillo); y en documental seriado (Sur, Yosvani Albelo); Perla Visión en científico técnico (Carpeta TC, Esteban L. Alfonso); y en comentario (¿Trabajo¼ ?, de Ismary Barcia); y Telecubanacán en información (La muerte de un manatí gigante, Luis E. Martínez); y en informativo de opinión (Buenas nuevas, Orlando Morales).

 

Los restantes telecentros ganadores, todos con un premio, fueron TV Serrana (La cuchufleta, documental, Luis A. Guevara); CNC Granma (Descubrimiento del fresco, noticia, Jackeline Pérez); Tunas Visión (Alborada de un sueño, reportaje, Julio A. Gómez); y Tele Cristal (En primer plano, revista informativa, Salvador Echevarría).

 

De la televisión nacional fueron laureados los espacios !Oh! La Habana! (dramatizado seriado, Carlos A. Medina); Escapar (teleplay, Rudy Mora); La gran solución (cuento, Mirtha González); Deja que yo te cuente (humorístico, Roberto Díaz); Premios Lucas (musical, Orlando Cruzata); y Los de siempre¼ (juvenil, Litza Quesada).

 

También, Travesía de la fortuna (dramatizado juvenil —concedido de manera excepcional—, Pablo J. López y Carlos R. González); Andar La Habana (educativo no didáctico, Elena del Valle); Corto sobre la agresividad (animación, Ricky Iturralde).

 

Otros programas premiados fueron Cuadro a cuadro (cinematográfico, Pedro Sarduy); De lo real maravilloso (histórico, Ernesto Fiallo); Desfile de letras (educativo didáctico, Bernardo Cordero); Entre tú y yo (revista cultural, Sonia Castro y Damián Pérez); y el Sitio del arte dedicado a De dónde son los cubanos (informativo cultural, Julia Mirabal).

 

Capítulo aparte mereció La epopeya de Angola, de Milton Díaz Cánter, que recibió premio en testimonio y un Reconocimiento Especial como finalista del Gran Premio, según el jurado por su "laborioso trabajo de investigación y selección de los testimonios y porque logra una certera utilización de las técnicas del género que enaltece el sentimiento internacionalista del pueblo cubano".

El reto de lo creíble. Entrevista a Waldo Ramírez, vicepresidente del ICRT

El reto de lo creíble. Entrevista a Waldo Ramírez, vicepresidente del ICRT Desde las esquinas se habla tanto de la serie beisbolera como de las telenovelas de turno. Es que la pantalla chica suele ser para muchos el teatro, el espectáculo danzario, la presentación humorística, el musical, la sala de cine...

 

Si en la Isla un día se dejara de hablar de béisbol, la televisión ocuparía el primer lugar en las conversaciones. Así lo afirma Waldo Ramírez, vicepresidente del ICRT. Y una razón le asiste: «La TV entra en tu casa y tenemos derecho a opinar sobre ella, ¿no?».

 

Desde el pasado 30 de enero y hasta este sábado, en la capital, es el mismo medio el que se está mirando por dentro y genera reflexiones. El IV Festival Nacional de la Televisión propicia el análisis desde la perspectiva de las propuestas que actualmente produce, y ha invitado tanto a críticos y especialistas como al público.

 

«Siento que llegamos al evento en una posición diferente a la edición anterior. A partir de julio de 2007 ensayamos una programación que ya introdujo modificaciones en correspondencia con el estudio que realizamos sobre los cuatro canales nacionales», valora Waldo Ramírez para Juventud Rebelde.

 

«Un ejemplo son las 24 horas de transmisión de Cubavisión desde esa fecha. Para fin de año esta iniciativa se extendió a las cuatro frecuencias nacionales y constituyó una propuesta plausible, agradecida por los televidentes. Es la primera vez que esto se hace en Cuba».

 

¿Cómo enfoca el medio el papel de las televisoras locales? ¿En qué condiciones compiten en el certamen?

 

Ese es otro aspecto al que llegamos en situación diferente a años anteriores. En primer lugar, porque suman 71 corresponsalías en igual número de municipios del país. Tenemos 17 nuevos telecentros municipales, además de los provinciales, que tienen a su vez la señal el fin de semana para la cabecera de cada ciudad principal.

 

«Contamos con un sistema de televisión territorial que no se parece en nada al panorama que teníamos en la tercera edición del Festival. Eso implica un número mayor de obras nominadas para ellos y que han sido premiadas en el Festival Nacional de Telecentros.

 

«El nivel ha aumentado, pues ya aquí se observan galardones otorgados a materiales hechos en los telecentros municipales. Esto, evidentemente, permite la participación de estas televisoras como parte de la programación de la televisión con una perspectiva distinta.

 

«A veces, lamentablemente, asumíamos la posición de traer un programa porque existía un espacio donde debíamos ubicar algo, y lo facturado en los telecentros resultaba una oferta tentadora. Pero poco a poco el pensamiento colectivo y el diseño de estrategias nos han indicado que debemos pedir lo que necesitamos de cada territorio.

 

«Programas como Quédate conmigo o Barquito de papel, ambos de TV Yumurí de Matanzas, han gustado y tienen un estándar de calidad que los hace, por su puesta y contenido, dignos de estar en un canal nacional. Esos ejemplos oxigenan estos canales, y hacen más nacional la televisión. Vemos nuevos rostros, matices y maneras diversas de abordar temáticas.

 

«Desde esa base es que verdaderamente se puede construir un modelo dialógico de comunicación con los diversos públicos. Un modelo, además, que se reconozca por su coherencia y credibilidad.

 

«No todo lo que hacemos es lo ideal. Todo es digno de mejorarse. De hecho, creo en lo perfectible, en una televisión perfectible. Ni estamos conformes con lo que hemos hecho, ni me gusta en lo personal el autobombo, ni mucho menos creo que la gente que está trabajando en el medio, vibre desde esa apariencia».

 

¿No temen que la televisión se disperse de nuestra realidad?

 

Tenemos el reto de lo creíble en una realidad tan compleja como la cubana, pues contribuimos a la construcción del pensamiento. ¿Cómo lo logramos?, con mucho trabajo y con el talento de actores, realizadores, locutores, especialistas... Abriéndoles las puertas a los jóvenes, a las instituciones culturales y a los artistas e intelectuales para que trabajemos juntos, abriendo talleres y espacios de comunicación, debate y reflexión, como este Festival, que se realiza desde hace cuatro años. La mejor legitimación la da el televidente, no nosotros, y el respeto a ese público es lo que nos puede salvar.

 

«En la pantalla tienen que estar presentes, en orden jerárquico, lo cubano y lo mejor de la cultura de la Isla, nuestros desaciertos, pero también, y a mucha honra, todos los aciertos.

 

«Tiene que estar en nuestra programación lo más auténtico de la cultura universal, el respeto a la diferencia, la reflexión, el ejercicio de la crítica y la opinión, venga esto de los públicos y de los especialistas (que también son el público).

 

«A esto sumémosle que no es interés nuestro una carrera desmedida por altos índices de audiencia en detrimento de la calidad. Consideramos modestamente que lo anterior contribuirá a una evolución en el medio, creando un modelo que estrecha vínculos entre todos.

 

«En la medida en que lo hagamos posible, tendremos una propuesta en correspondencia con los intereses de los televidentes».

 

¿Cómo enfoca la Televisión Cubana desafíos como los de entretener, educar e instruir?

 

En Cuba, como en cualquier lugar, la televisión es entretenimiento. Aquí cobra un precio alto dadas las particularidades y condiciones económicas que todavía enfrentamos en el país. Lo cual indica que la televisión sea muchas veces una opción fuerte. Yo diría que la opción de entretenimiento para la gran mayoría. Sin embargo, no podemos confundirlo con la banalidad, ni con ausencias de contenidos o falta de reflexión.

 

«Las esencias éticas y humanistas que tiene la cultura nacional deben tener una presencia permanente en la programación y aunque siento que siempre han estado, nos falta darle verdadera dimensión cultural al entretenimiento, que es el medio en sí, como ya dije en el evento Caracol, de la UNEAC.

 

«No tiene por qué ser encartonado un programa histórico, o vulgar la sensualidad femenina en un baile de pareja puesto en un espacio musical. Y veo esta dimensión cultural de la que hablo desde la perspectiva no solo de poner en pantalla programas dedicados al arte y la literatura, que de hecho forman parte de este concepto.

 

«Cabe una visión más amplia, más abarcadora, más integral. Una televisión que valore críticamente los modelos que emergen y se imponen desde los grandes centros de poder y a su vez contribuya a reforzar los propios. Una televisión de pensamiento, como se merece un país como el nuestro, que tanto ha trabajado y trabaja por la dignidad y la libertad plena del ser humano».

 

Detalles de un festival

 

La inauguración tuvo lugar este miércoles en el cine La Rampa (sitio de las presentaciones del concurso), con la exhibición, en premiere, de El Aventurero, primer capítulo de una serie documental en producción que rinde homenaje al espacio Aventuras. En esta ocasión estuvo dedicado a Erick Kaup, uno de los grandes directores de este espacio. «En 2008 Aventuras llega a sus 45 años, y lamentablemente no está en su momento más feliz, por lo que trabajamos en su mejoría», asegura Waldo Ramírez.

 

«De igual modo hemos estrenado otros materiales como cuentos, teatros y teleplays.

 

«En la sala Fresa y Chocolate proyectamos las tres propuestas de la Televisión Cubana premiadas en el Concurso de la Caribbean Broadcasting Union 2007, que aparece entre los certámenes sobre audiovisuales más importantes del área, una ocasión para reconocer a sus realizadores.

 

«El evento teórico concluirá este sábado sus sesiones en el Centro de Prensa Internacional. Hemos abordado temáticas como la dramaturgia en los programas informativos; el tratamiento de la historia en la televisión; la relación entre cultura y entretenimiento en el medio; así como globalización e identidad en los espacios musicales.

 

«En todos estas sesiones ha habido intercambios de criterios y experiencias entre especialistas nuestros y de otras instituciones, y han participado, además, sociólogos, musicólogos, historiadores, psicólogos, cineastas, escritores, ensayistas y creadores.

 

«El certamen competitivo cuenta con 33 categorías y se premiarán 38 especialidades. En específico son programas juveniles, infantiles, dramatizados, seriales, informativos, géneros periodísticos, humorísticos... La gala de clausura será hoy 2 de febrero en el Teatro Karl Marx.

 

«Como parte de estas actividades ha sido homenajeada la Televisión Serrana, por sus 15 años de fundada, y se ha podido apreciar una retrospectiva con seis documentales, entre lo más representativo de sus producciones.

 

«Muchos resultados han dado los encuentros con el público en instituciones y centros laborales, educacionales, asistenciales y en los CDR. Así se comparten criterios y se aprecia parte del trabajo que hemos hecho.

 

«Resulta muy esperado lo que tenemos para los niños en el Pabellón Cuba (mañana, 10:00 a.m.), del mismo modo que lo fue lo ocurrido en el Parque de los artesanos de la calle 23, con la proyección de videoclips cubanos difundidos en los programas Lucas y Piso 6».

FUENTE:  JUVENTUD REBELDE 

Celebran cuarto festival nacional de Televisión

Celebran cuarto festival nacional de Televisión

El IV Festival Nacional de Televisión en Cuba, abogó por una televisión culta, variada e inteligente según se pronunciaron los participantes en el evento, inaugurado este miércoles en el cine La Rampa, ubicado en el centro del Vedado en la capital cubana.

 

 

Las sesiones del encuentro, que se extenderán hasta el próximo dos de febrero, están dedicadas al homenaje póstumo de uno de sus fundadores, el popular actor y ex-galán de la Televisión Cubana Enrique Almirante, recientemente fallecido en la capital cubana.

 

El vicepresidente del Instituto Cubano de la Radio y la Televisión (ICRT) Waldo Ramírez, que es además el coordinador general del Festival, destacó que estos primeros 50 años de Revolución han sido una historia de resistencia y que el arsenal mayor de esa fuerza está en la cultura.

 

Ser culto, afirmó, ensancha los límites de cualquier debate y enriquece la crítica, intercambio que la Televisión Cubana necesita con todos los sectores de la sociedad.

 

Añadió que no hay otra opción posible que apostar por una televisión creíble, diversa, por una obra creativa que jerarquice lo cubano y lo mejor de la creación universal, por el abordaje crítico e inteligente de cualquier temática.

 

Uno de los espacios esenciales del festival resulta el evento teórico, que se desarrolla en el Centro de Prensa Internacional con temas tan complejos como la cultura y el entretenimiento en la TV, el tratamiento de la historia y la importancia de la dramaturgia.

 

El IV Festival Nacional de Televisión quedó inaugurado con un homenaje especial al recientemente desaparecido actor Enrique Almirante y un tributo a la obra del director Erick Kaupp.

 

Almirante fue recordado en el acto inaugural en el cine La Rampa, presidido por Rolando Alfonso Borges, jefe del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido, como uno de los más distinguidos fundadores de la televisión, mientras que el filme sobre Kaupp, dirigido por Roly Peña bajo el título de El aventurero, recoge testimonios de personalidades de la pantalla chica en torno a este pionero estelar del programa Aventuras.

 

Durante la presentación del documental, el actor Luis Rielo recordó cómo "el país se paralizaba para ver aquel maravilloso programa" surgido en los 60’, y al cual Kaupp, caracterizado en el acto como "el más grande de nuestros aventureros", aportó decenas de obras.

 

En cuanto al desarrollo del Festival, cuyos debates teóricos sesionaban al cierre de estas líneas, Waldo Ramírez, vicepresidente del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), dijo en las palabras de apertura, que este "debe convertirse en el espacio ideal para reflexionar y cuestionarnos la validez o no de lo que hacemos".

 

"No hay otra opción posible para hacer auténtico nuestro discurso que apostar por lo creíble, por una televisión diversa donde estén en constante aportación las voces del entramado social que somos, lleno de aciertos y desaciertos", afirmó.

 

Ramírez llamó a "apostar por una obra creativa, desligada de mimetismos, una televisión que jerarquice lo cubano, lo más auténtico de la cultura universal, que le dé una verdadera dimensión cultural al entretenimiento, sabiendo que la meta no está en lograr altos índices de teleaudiencia en detrimento de la calidad".

 

El también coordinador general del Festival recordó las recientes transformaciones de la televisión cubana, pero opinó que estas solo se sustentarán en el tiempo "si hacemos de cada día un taller de ideas", y votó por "el abordaje crítico e inteligente de cualquier temática y la eficacia de los mensajes".

 

FUENTE:  CUBARTE, GRANMA Y AIN 

Pronto en Cubavisión: Historias de Fuego

Pronto en Cubavisión:  Historias de Fuego

Ya se anuncia una nueva telenovela cubana, Historias de fuego, que aborda la vida de un teniente coronel, interpretado por el veterano actor Rubén Breña, jefe de uno de los Comandos del Cuerpo de Bomberos, en proceso de retiro. Noemí Cartaya, directora general del serial, su primera experiencia de ese tipo, declaró a la AIN que constituye un homenaje al Cuerpo de Bomberos de Cuba (CBC), con más de 300 años de servicio al pueblo cubano.

Basada en una idea original de los jóvenes escritores Felipe Espinet y Serguei Svoboda, cuando concluya en diciembre la actual telenovela cubana ¡Oh, La Habana!, será estrenada en ese estelar espacio del canal Cubavisión, precisó la especialista.

Historias de fuego consta de 58 capítulos de unos 45 minutos de duración cada uno, con música de Ernesto Cisneros, tecladista y arreglista del grupo Buena Fe, y con un elenco en el que figuran Alina Rodríguez, Coralita Veloz, Jorge Ryan, Alberto Pujols y Heydi González, entre otros. (R.C.H.)

Fuente: Bohemia

Cubavisión estrena nueva telenovela brasileña

Cubavisión estrena nueva telenovela brasileña La Televisión Cubana estrena una nueva novela brasileña: Mujeres apasionadas (2003), dirigida por Ricardo Waddington y escrita por Manoel Carlos. Esta historia de varias mujeres contemporáneas aborda no pocos temas polémicos de las relaciones humanas.

Helena (Cristiane Torlone) está ante una disyuntiva: un matrimonio frío y monótono o entregarse nuevamente a una antigua y ardiente pasión. Todas sus confidencias las comparte con sus hermanas Hilda y Heloísa. Este es el punto de partida de una historia protagonizada por varias mujeres contemporáneas, con sus dudas y retos: Mujeres apasionadas, la telenovela que este martes estrena la Televisión Cubana como relevo de Cabocla. Dirigida por Ricardo Waddington (Cabocla, Suave Veneno, Vale todo) y escrita por Manoel Carlos (Felicidad, La Sucesora), Mujeres… viene precedida por un apabullante éxito de audiencia en varios países. Pero su presentación, en algunos casos, no estuvo exenta de polémica, pues la teleserie aborda algunos temas poco tratados por el más tradicional folletín televisivo. Las diferencias de edades entre la pareja, el cáncer, la homosexualidad femenina, el alcoholismo, el adulterio, la religión… son algunos de los asuntos que Mujeres… refleja sin demasiados pelos en la lengua. Todo sin traicionar los eternos códigos del melodrama televisivo. El elenco está integrado por rostros muy conocidos entre el público cubano: Tony Ramos, José Mayer, Susana Vieira, Marcello Antony, Carolina Dieckmann, Rodrigo Santoro, Vera Holtz… Trasmitida por la televisora Globo entre febrero y octubre de 2003, Mujeres… tenía la misión de recuperar los índices de audiencia perdidos por la telenovela Esperanza. En un principio tuvo una tibia acogida entre los televidentes, pero pronto se convirtió en un suceso. La teleserie obtuvo varios premios en Brasil, incluido el de mejor telenovela del año en varios certámenes. Cubavisión la trasmitirá en el horario habitual de las telenovelas extranjeras (martes, jueves y sábados, aproximadamente a las 9 de la noche), con retrasmisiones en la tira de la madrugada.