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#Cuba Se despide de la TV María Victoria Gil, Vicky, presentadora de De la Gran Escena

#Cuba Se despide de la TV María Victoria Gil, Vicky, presentadora de De la Gran Escena

La popular locutora se despide emocionada de la TV, como presentadora. María Victoria Gil, Vicki, luego de 29 años en el programa De la Gran Escena dice adiós a ese espacio televisivo, del cual fue fundadora.

"El programa es como un hijo para mí". La despidieron con su musical favorito, de Barbra Streisand: Somewhere.  

Vicky ha compartido la locución de De la Gran Escena durante casi tres décadas con otros colegas como Edmundo García, Abel Álvarez, Rody Reyes y actualmente con Niro de la Rúa.  Asimismo, compartió labores con el equipo creador del programa, integrado por los prestigiosos Orlando Quiroga, guionista; el director José Ramón Artigas y el asesor Tomás Alfonso, entre otros. De la Gran escena salió al aire el 8 de noviembre de 1985.

La presentadora dijo que ahora iba a dedicarse a la música, otra de sus aficiones.  

El retiro de María Victoria Gil, Vicky, el rostro de De la Gran Escena, es el segundo que se publicita en este 2014, luego de que también anunciara su jubilación -en cámara- la veterana y controvertida periodista deportiva Julita Osendi.

Ruedan en comunidad de pescadores filme cubano La hoja de la Caleta

Ruedan en comunidad de pescadores filme cubano La hoja de la Caleta

El rodaje del nuevo filme cubano La hoja de la Caleta transcurre en la localidad de Santa Cruz del Sur , un proyecto patrocinado por La Casa Productora de dramatizados y telenovelas informó hoy aquí el escritor Pavel Alejandro Barrios. El también guionista explicó a Prensa Latina que la filmación se prolongará durante 20 días en esa localidad, a más de 600 kilómetros al este de La Habana, en la que participan técnicos, especialistas, actores y demás profesionales del cine y de la televisión de Camagüey y de la capital cubana.

Barrios precisó que la película narra la historia de una familia de pescadores en Santa Cruz del Sur, Camagüey, que se desintegra cuando la madre abandona al hijo, de 10 años, y traiciona a su marido para irse ilegalmente del país.

Añadió que en el curso de dos años en los que las relaciones entre el padre y su hijo se tensan cada vez más porque el padre no tiene idea de como tratar a su hijo, y además porque lo culpa del abandono de que fue objeto, también le carga la culpa por la posible muerte de su madre en el mar.

Precisa el guionista que en La hoja de la Caleta, con dirección de Mirta González y Jorge Campanería, el infante es obligado a quemar las etapas de su niñez y convertirse en un adulto. Solo una maestra joven, que acaba de llegar al pueblo, logra equilibrar la situación entre padre e hijo.

Añadido que participan en el filme los actores Manuel Porto e Irela Bravo, entre otros, con la asesoría de Maricel Ramírez y la producción de Oigrés Suárez.

Periodista Barbara Walters dice adiós a cámaras

Periodista Barbara Walters dice adiós a cámaras

Barbara Walters, afamada periodista estadounidense, dijo hoy adiós a las cámaras tras una carrera de más de medio siglo, con un programa especial de The View, el show de la cadena ABC que fundó hace 17 años. La exsecretaria de Estado Hillary Clinton, el actor Michael Douglas y la presentadora Oprah Winfrey fueron algunos de las personalidades que acudieron al estudio para acompañar a la reportera en su despedida.

Walters aprovechó la ocasión para preguntar a Clinton si se presentará a las elecciones presidenciales de 2016.

La exprimera dama sugirió a Walters tomarse un tiempo de descanso, pero esta le ripostó irónica: "no estás en condiciones de sugerirme eso".

Winfrey, por su parte, recordó que Walters fue la primera mujer en presentar un telediario nocturno.

Tú fuiste la primera en la sala en derribar la puerta y allanar el camino que todas pisamos, destacó la afamada presentadora afroestadounidense.

Walters, considerada ícono del periodismo televisivo norteamericano, comenzó su vida profesional en 1961 y llegó a ser la entrevistadora más conocida en Estados Unidos.

Aunque se despidió con un "hasta pronto" se mantendrá como productora de su programa diario The View, y aparecerá eventualmente en la pequeña pantalla, según anunció.

Sus alrededor de 800 entrevistas con líderes y personalidades mundiales abarcan distintos ámbitos y se han convertido en una crónica de la última parte del siglo XX.

Entre ellas destacan los diálogos con el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, Boris Yeltsin de Rusia, Jiang Zemin de China, Margaret Thatcher de Reino Unido, Indira Gandhi de India, Muamar al Gadafi de Libia, el rey Hussein I de Jordania, el rey Abdalá bin Abdelaziz de Arabia Saudita, así como Hugo Chávez de Venezuela, entre otros muchos.

También entrevistó a estrellas del mundo artístico como Michael Jackson, Katharine Hepburn, Anna Wintour, Laurence Olivier, Tom Cruise y Woopi Goldberg./PL

Cuerda Viva pudiera estar mejor ubicado en la programación

Cuerda Viva pudiera estar mejor ubicado en la programación

La música cubana alternativa ha estado históricamente silenciada por los medios de difusión locales, lo que ha dado lugar al incremento de estereotipos entre el público hacia los exponentes de géneros  como el rock, el rap y el reggae, géneros que, sin embargo, han reflejado sin resquemores el decursar de la realidad en la Isla, poniendo énfasis en sus problemáticas más profundas y en sus zonas más controvertidas.

El programa Cuerda Viva ha sido una de las grandes excepciones de la regla y ha logrado durante 12 años cumplir con una de las funciones básicas de los medios de difusión: dar testimonio de los pormenores de la sociedad y de todas sus aristas por controversiales que sean.  En este caso, el espacio televisivo ha funcionado como un testimonio muy abarcador sobre los distintos momentos por los que ha transitado la escena alternativa insular y ha lanzado hacia la luz pública a jóvenes artistas totalmente desconocidos hasta ese momento, algunos de los cuales escalaron con el paso de los años los primeros puestos de la música cubana contemporánea. El espacio acabó de celebrar sus 12 años con la entrega de premios en las diversas categorías en concurso. A propósito del aniversario, Granma conversó con la directora de Cuerda Viva, Ana María Rabasa.

—¿Cómo es el proceso de selección de los nominados en Cuerda Viva?

—La selección de nominados se realiza a partir de la presentación del talento en el programa durante el año. Se hace en coordinación con el Programa SABA-ROCK de Radio Cadena Habana, liderado por el especialista Carlos Fornés. Lógico que se tienen en cuenta también, las presentaciones en los escenarios de los representantes de los géneros en concurso, los resultados en el año del solista o las agrupaciones así como el desempeño escénico. Se convoca a un jurado especializado que, al fin y al cabo, hace las nominaciones y decide los premios.

—¿Puede mencionar algunas de las barreras que ha sorteado para llevar adelante un programa como Cuerda Viva?
—Muchas barreras. Primero que todo no existía en la televisión, ni en los públicos, una cultura sobre lo que está pasando actualmente con la música cubana hoy. El rock, el hip hop, la música de concierto, el jazz, el mismo reggae, no estaban visibilizados por las instituciones de la música cuando surgió el programa. Algo en lo cual se ha avanzado bastante con la Agencia de Rock y la de Rap, pero queda mucho terreno aún. La Asociación Hermanos Saíz ha apoyado nuestra iniciativa, igual que las Casas del Joven Creador y las Casas de Cultura. Pero siento que el programa pudiera estar mejor ubicado en la programación televisiva. Salió al aire en la tarde de Cubavisión, se pasó a Tele-Rebelde en medio de la programación deportiva y hoy está los domingos a las seis de la tarde en el Canal Educativo, donde la señal televisiva tiene muchas dificultades con la recepción.

“Por otro lado, no pocas veces hay incomprensiones, porque se desconoce la importancia de lo que está sucediendo con esta música, que pertenece a la vanguardia y será la música del futuro, mucho más si se tiene en cuenta que la gran mayoría de los creadores son egresados de nuestras escuelas de Arte. Creo que Cuerda Viva ha puesto su grano de arena en la variación de los gustos y la aceptación de los televidentes”.

Ana María Rabasa, Directora de Televisión.
Ana María Rabasa Foto: Jorge Luis González

—¿Por qué decidió crear un programa dedicado a una música tan poco favorecida en el ámbito local?

—En el 2000 comencé un proyecto musical llamado Ultracasual, similar por su contenido a Cuerda Viva. Todavía no era muy aficionada a ese tipo de música, pero comencé a investigar y a frecuentar sus círculos y a descubrir ese inmenso caudal que existía. Ultracasual tuvo aceptación y demostró que se podía llevar a la TV ese tipo de espacio. Después Cari Rojas, que en ese momento estaba al frente de Musicales de la TV,  lanzó una convocatoria a nuevos proyectos. Luego nació Cuerda Viva, que por cierto, primero se llamó Zona Franca. Lo cierto es que había un terreno inexplorado y fértil para un proyecto musical televisivo como este, apostamos por él y pensamos que el concepto es siempre renovador de manera que seguiremos trabajando para que haya Cuerda para rato: los jóvenes talentos se lo merecen.

—En ocasiones han promovido géneros que no pertenecen precisamente a la categoría de música alternativa…

— La alternatividad  de los géneros es relativa, nos gusta mejor hablar de proyectos alternativos que no se han divulgado o difundido. Hoy Qva Libre dejó de ser alternativo, como el mismísimo Descemer Bueno o Tony Ávila o Interactivo, que se estrenaron en Cuerda Viva. Sin embargo, hay canciones, boleros, bachatas, instrumentales, música electrónica, pop y muchos otros que son alternativos, por su manera de hacer, por sus contenidos o porque simplemente no se conocen y no se difunden. No pienses que para mí y para mi colectivo, es fácil hacer el equilibrio. Incluso, también trabajamos con consagrados músicos que  apenas salen en la pantalla. Por eso hemos programado a José María Vitier, Beatriz Márquez, Lázaro y Lazarito Valdés, Sara González, Augusto Blanca, Polito Ibáñez, Gerardo Alfonso y muchos otros. Y debo aclarar algo: desde la concepción misma del proyecto, está en su ficha técnica, se planteó tener regularmente, su presencia.

—¿Cómo ha logrado que Cuerda Viva permanezca durante 12 años en la pantalla?

—Creo que se debe al hecho de estar en contacto directo con los músicos, recibir casi a diario muchos discos o demos, tener los oídos y los ojos bien abiertos, tener claras las ideas de la importancia de lo que hacemos para la cultura de nuestro país, defender causas justas, luchar permanentemente contra las barreras, y, sobre todo, conservar la pasión por lo que hacemos.

«Redes» no volverá a TVE: «Los años pasan»

«Redes» no volverá a TVE: «Los años pasan»

Eduardo Punset estudia con la cadena «la posibilidad de seguir apareciendo en un espacio de divulgación científica».

Eduardo Punset no volverá este año a La 2 con su programa «Redes», después de 18 años en antena. El portal Ecoteuve adelantó la noticia, que ha confirmado la cadena pública. La intención de Televisión Española era y es renovar el espacio, pero el Grupo Punset Producciones no parece tener intención de proseguir con sus emisiones, aunque las negociaciones no están cerradas. El dinero, según apuntan fuentes de la cadena pública, no sería el problema en ningún caso.

Eduardo Punset, de 77 años de edad, estudia no obstante otros formatos con su equipo. Según apunta en Facebook, «no piensa abandonar su misión de facilitar la irrupción de la ciencia en la cultura popular» y «está estudiando con la cadena pública la posibilidad de seguir apareciendo en un espacio de divulgación científica, de formato ligeramente distinto y con una menor frecuencia de emisiones».

«Los años pasan», ha declarado el divulgador, para el que «conducir un programa que se emite cada semana, con un acelerado ritmo y una apretada agenda de viajes nacionales e internacionales representa un gran esfuerzo». Por este motivo, la decisión de Punset ha sido la de optar por un espacio de producción más pausada y que el divulgador pueda conciliar con el resto de su actividad. Actualmente, por otra parte, Punset estudia las posibilidades de patrocinio para facilitar la viabilidad de su nueva propuesta a Televisión Española.

«Redes» no llegaba al 2% de cuota de pantalla, cifra que solo se logró en la temoprada 2009/10, pero su prestigio se mantenía intacto. En los últimos meses, mientras se decidía su futuro, La 2 seguía emitiendo reposiciones en la noche de los domingos. El programa se estrenó en 1996 y desde entonces ha superado las 600 emisiones.

Eduard Punset también ha querido agradecer «todo el apoyo que ha recibido durante estos 18 años como director y conductor de “Redes”», que hace extensible «a los cientos de miles de seguidores del programa, que hoy están representados por casi un millón de fans en su canal de Facebook, a Televisión Española por su hospitalidad y puesta de medios, y a todos los expertos que han pasado por el programa para acercar la ciencia más vanguardista a la sociedad española y latinoamericana».

Tomado del diario español ABC.es

 

VER EN: http://www.abc.es/tv/20140110/abci-adios-redes-201401101322.html

Walter Martínez, el hombre de #Dossier: Rompí esquemas para reflejar mejor la realidad

Walter Martínez, el hombre de #Dossier: Rompí esquemas para reflejar mejor la realidad

Pedro de la Hoz y Roberto Chile (foto)

LAGO AGRIO, Ecuador.— Cuando 27 años atrás logró que los directivos de Venezolana de Televisión aprobaran Dossier, Walter Martínez sabía que se hallaba en condiciones de dar un vuelco a la tónica de los informativos, que entonces como ahora, ya sea en los noticieros y revistas de los canales de programación general como en los especializados de 24 horas continuas, responden a determinadas convenciones.

Este concepto, dicho de un tirón pero largamente madurado, fue compartido por el experimentado periodista con el redactor de estas líneas durante una reciente semana de trabajo en común en la República de Ecuador, donde ambos tuvimos la oportunidad de registrar in situ los efectos de la mano sucia de la transnacional norteamericana Chevron en la Amazonía.

Allí pude comprobar que Dossier no solo es un proyecto consolidado sino también una familia bien llevada. Detrás de la hora de emisión diaria de lunes a viernes que vemos en Cuba por TeleSur, a quien Walter cedió desinteresadamente los derechos de transmisión —la salida al aire original sigue correspondiendo a Venezolana de Televisión—, está la impronta del segundo al mando de la nave, el diligente y atento Ricardo Guevara; la chispa de los camarógrafos y la consagración de un reducido equipo de búsqueda de imágenes satelitales y documentación complementaria, todo con el Profe al frente de una unidad que se autogestiona.

"La dinámica del equipo la pone el Profe —dice Guevara, un mulato que cada vez que viaja a Cuba rinde culto a sus orishas—: él parece el más joven de nosotros y nos conmina a la perfección. Tú lo has visto salir del estudio e internarse en la selva, pues no ha dejado atrás el espíritu reporteril".

Walter nació en Montevideo, muy cerca del mar, pero miró siempre las alturas. De ahí que su vocación inicial lo llevara a la Academia de Aviación. Luego encaminó sus pasos al periodismo y lo ejerció en medio de lides políticas y frentes de guerra. Entre sus anécdotas preferidas cuenta la ocasión en que tuvo que entrevistar al dictador nicaragüense Anastasio Somoza y este exigió que la conversación fuera en inglés. Walter no se plegó y le habló en español todo el tiempo, sacando de sus casillas al sátrapa.

"Dossier obviamente es mi criatura preferida, por el ingente trabajo que demanda y la satisfacción de convocar una audiencia numerosa, tanto en Venezolana de Televisión, como luego en TeleSur. Ha habido momentos en que se ha ido por encima del rating de las telenovelas —confiesa—. Rompí esquemas en el propio diseño del espacio. Al principio me cuestionaban por qué permanecía de pie, delante de pantallas que me servían como un pizarrón. Mi objetivo era explicar mejor la realidad, acercarla al televidente desde un punto de vista que no tenía precedentes. Pretendía facilitar una comprensión dialéctica de los asuntos con mi presencia por delante".

En las jornadas junto a Walter aprecié su extraordinaria cultura y un fino sentido del humor. Más de una vez se refirió, por ejemplo, a "mi visión monocular" y a la gracia que le causaba que "me confundan con un pirata". Una década después de instalarse en Venezuela, sufrió un accidente doméstico en 1979, causante de una cicatriz en el ojo derecho. "Pero con el izquierdo te juro que tengo tremenda puntería y el parche vuelve locas a mis fanáticas", bromea.

Disfruta la ópera y la música clásica y a la vez siente pasión por el tango y las obras de los icónicos cantautores de Iberoamérica. Lector infatigable ha conseguido conjugar la avidez informativa con el puro placer intelectual al descifrar la escritura.

A flor de piel siente un vacío: la pérdida de Hugo Chávez: "En medio de su enfermedad, desde Cuba, un día me llamó por teléfono, gesto que nunca olvidaré. No fue, es un gigante por cuyo legado tenemos que luchar".

Con Cuba Walter mantiene una relación intensa:

"No olvides que soy de una generación que en Uruguay vivió el triunfo de la Revolución de Enero como si fuera propia. En 1961 marché a Punta del Este a apoyar al Che; queríamos encontrarnos con él".

Ha viajado en los últimos años más de una vez a la Isla. En una de esas visitas llegó a una casa de abuelos: "Casi me matan del corazón. No me dejaban respirar de tanto amor. Ahora me entero de que hay una locutora de la TV Cubana que al anunciar mi programa en la cartelera del Canal Educativo 2, tiene la deferencia de adjetivar ‘el esperado Dossier’. Es un detalle conmovedor".

Está al tanto de las transformaciones en la nación antillana, apuesta por el éxito del proceso y confía en la conducción política y la dimensión humana de Raúl Castro: "Cuba nos da lecciones todos los días".

Y como para dejar más claras las cosas, revela:

"Tengo el enorme privilegio de contar con un telespectador muy especial, sumamente crítico, agudo y perspicaz. Su visión de futuro es sencillamente impresionante y su inteligencia y sabiduría rebasan cualquier medida. Entre mis entrevistados le concedo la más alta jerarquía, pero también he tenido el lujo de haber conversado con él fuera de cámara. Ya te imaginas de quién hablo: todos los caminos conducen a Fidel".

TOMADO DE GRANMA

http://www.granma.cu/espanol/nuestra-america/3enero-rompi.html

Fatal la nueva identificación de Cubavisión: Cambiar por solo cambiar (+ Video)

Tele y Radio reproduce íntegramente, tomado de Cubadebate, un acertado comentario de Yuris Nórido, acerca de la nueva identificación del canal Cubavisión, totalmente desacertada y a la cual le falta un acorde musical al cierre. En video, la anterior presentación.

Yuris Nórido

Cubavisión ha renovado su mensaje de identificación y hay que decirlo: la nueva propuesta está por debajo de la anterior. No es que asombre mucho; nuestra televisión nos tiene acostumbrados a cambiar para peor. No es la primera vez que una presentación de un espacio se sustituye por otra de menos vuelo estético. Pero con el identificador de la estación, que es el spot por excelencia, no había pasado casi nunca.Ahora entre programa y programa vemos un abigarrado conjunto de franjas de color, una isla de cuestionable factura sobre un mar bastante chapucero y un exceso de símbolos del canal sobre el mapa de Cuba. Del pretendido minimalismo del mensaje anterior no queda nada.

Alguien dirá que para gustos se han hecho los colores, que las valoraciones son muy subjetivas, que todo cambio implica un riesgo y un largo etcétera… Alguien dirá, incluso, que a este cronista le faltan elementos para juzgar una propuesta de diseño. Pero yo invito a los profesionales del sector, a los profesores del Instituto Superior de Diseño, a todo el que pueda opinar con argumentos… los invito a que se pronuncien.

Resulta insólito que el canal generalista de la Televisión Cubana, el de mayor teleaudiencia, se presente ahora con un spot casi “de palo”. Más insólito todavía cuando se compara la visualidad de la señal con la de canales de la misma institución. Multivisión, por ejemplo, está a la vanguardia del diseño gráfico en el panorama nacional. ¿Por qué unos sí y otros no?

En esta columna hemos hablado una y otra vez de la necesidad imperiosa de generalizar las buenas propuestas de diseño en la programación habitual. No es serio intercalar las de excelente factura con mensajes burdos.

Cubavisión necesita un nuevo identificador, que esté a la altura de la importancia del canal y de los tiempos que corren. Capacidad sobra en este país. Si la institución no puede asumir el cambio, pues es hora de hacerles los encargos promocionales a terceros.

El actual spot hubiera marcado un hito hace veinte años, pero las nuevas tecnologías, las nuevas tendencias, las propuestas de “la competencia” dentro y fuera de Cuba lo han dejado obsoleto desde el primer día.

No es cambiar por cambiar. Es cambiar para hacerlo mejor.

EN VIDEO:  Anterior presentación del canal

 

http://www.cubadebate.cu/opinion/2013/12/21/cambiar-por-solo-cambiar-video/#comment-1168311

La avenida de la venganza fatigosa

La avenida de la venganza fatigosa

Comienza el fuego contra la telenovela brasileña de turno por Cubavisión, Avenida Brasil.  La primera crítica llega a cargo del periodista Joel del Río, en Juventud Rebelde.  Tele y Radio la reproduce íntegramente. 

Joel del Río

En la tentativa por lograr personajes positivos y negativos cada vez más espectaculares y atrayentes, o de enredar a tales protagonistas en una trama asombrosa e insidiosa, la telenovela brasileña pudiera llegar a sacrificar por completo la base moral que sostuvo 200 años de melodrama operístico, literario, teatral, cinematográfico y radiofónico. A juzgar por Avenida Brasil pudiéramos estar en presencia de un nuevo tipo de telenovela que renuncie flagrantemente a la educación ética y sentimental del público en tanto se embellece, se tolera y se aceptan el rencor, la deslealtad, la vileza y el delito, mientras se presenta cierto estereotipo del suburbano carioca, devorador de arroz con frijoles, tomador de cerveza, aficionado al chisme y la irreverencia, ruidosos, parlanchín y mal educado.

Sobre la premisa argumental de «hasta dónde se puede llegar para aplicar la justicia por tus propios medios», ocurría en los primeros capítulos una historia de humillación por parte de una madrastra mala, a lo Cenicienta, y luego aparecía el ingrediente de la venganza, que emparenta la trama con la de Hamlet, El conde de Montecristo y con centenares de thrillers norteamericanos. Porque la telenovela que está llegando a nosotros tres veces por semana gastó sus mejores municiones al principio, en los primeros 15 o 20 capítulos, cuando la trama se movía entre el pasado y el presente, y parecía que los personajes seguirían alguna lógica, al menos, la del melodrama, con aquella niña sufriente y maltratada que regresaba para hacer justicia. Pero después, el guion se ocupó en acabarnos con la paciencia, y menospreciar la inteligencia del auditorio.

Con una correcta dirección de Ricardo Waddington, que destaca a veces por su visualidad sofisticada, con matices cinematográficos y hasta documentales, sobre la base de un guion demasiado estirado y previsible de João Emanuel Carneiro (creador también de La favorita), Avenida Brasil abusa sin control, en su estructura dramática y planteamiento de los conflictos, de situaciones casuales, excesiva discreción de personajes que solo guardan el secreto mientras le conviene al guionista, gente que escucha todo el tiempo detrás de las puertas, personajes que gritan sus secretos más oscuros, chantajes facilísimos y fidelidades inauditas. Y todas estas circunstancias solo cumplen el propósito de alargar de manera inmisericorde el tema «serio» de la identidad encubierta de Rita-Nina, o el triunvirato de adulterios que sostiene Carlitos (Alexandre Borges).

La villana absoluta está beneficiada por los desbordes de sobreactuación suministrados en cada capítulo por Adriana Esteves, quien ha sabido moldear una de las mejores malvadas de la telenovela brasileña, junto con Gloria Pires en Vale Todo (1988), Renata Sorrah en Señora del destino (2004) y Patricia Pillar en La favorita (2008). Pero hablando del personaje, ya no de la actriz, es preciso decir que creerse las patrañas y fingimientos constantes de este monstruo requiere, en primer lugar, de un público postrado intelectualmente, incapaz de aplicarle a la trama la lógica más elemental. Y en segundo lugar, las barbaridades de la rubia peligrosa ocurren solo gracias a la imbecilidad innata y la ignorancia de los buenazos que la rodean.

La venganza de Nina, ejecutada dentro de la propia casa de su peor enemiga, contiene demasiadas situaciones que violan incluso la tradicional ilógica telenovelera. Y no es que se trate de una antiheroína, sino que más bien fueron incapaces de perfilarle matices de nobleza trágica a su venganza. Ella cumple a cabalidad su papel de mentirosa, adulona y cómplice, renuncia a su realización personal, perjudica a sus amigos y seres queridos en una venganza tan ruin como necia, mientras se reitera hasta el ridículo aquellas náuseas en el inodoro, y sus lavados de manos para tratar de purgar una decadencia que evidentemente está disfrutando. A todo ello se agrega que Nina está mal defendida, con un repertorio de tres muecas para expresar tristeza, y dos mohines para la alegría, por Débora Falabella, cuya extraordinaria fama apenas puede cubrir su tendencia a interpretar cualquier papel desde lo monocorde e inexpresivo.

Mis lectores alegarán que siempre quedarán los últimos capítulos como oportunidad para la redención, el arrepentimiento y hasta la reconciliación entre estas dos mujeres tenaces que perdieron todo sentido del límite, pero de nada valdrá tal instante de satisfacción y catarsis, si ya nos machacaron con decenas de capítulos donde la heroína perdió toda su integridad, y sin beneficios de ninguna índole, porque Rita desciende y se desmoraliza, sin que Nina gane ni un ápice de complejidad, o de capacidad para convencer al espectador de sus buenas razones. Y ese es el problema que perjudica toda la trama, ningún personaje parece estar en trance de mejoramiento, o crecimiento moral, mediante el sufrimiento. Los móviles dejaron de ser el amor imposible y la pasión no correspondida. Aquí las fuerzas motoras de la acción se localizan en el cuadrado equilátero: miedo, dinero, venganza y lujuria.

El ánimo mendaz que anima a casi todos los personajes de Avenida Brasil (le recomiendo el simple ejercicio de analizar las relaciones entre los principales personajes y salta a la vista que casi todos mienten, engatusan y manipulan a sus parejas y familia) se extiende a los elementos de puesta en escena. Algunos cronistas despistados asumieron el «realismo» con que se presenta la marginalidad, sin parar mientes en que el pintoresco y casi pulcro Tiradero fue construido escenográficamente en un amplísimo y bien equipado foro de la televisora O Globo. Y no es que estuvieran obligados a filmar en alguna de las numerosas favelas cariocas, pero la sofisticación aplicada a la miseria demuestra que en este tópico, como en todo lo demás, Avenida Brasil falsifica la imagen de la miseria, y la presenta de manera agradable, e incluso glamorosa con esas lindas paredes hechas de latas y botellas recicladas.

Por supuesto que el guion tampoco es tan incorrecto políticamente como para dividir buenos y malos en dependencia del sexo o del estatus económico. Pero semejantes libertades se tomó Dickens para describir a sus delincuentes en Oliver Twist hace como 150 años. Y así, Lucinda y Nilo, o Tifón y Carmiña, simbolizan respectivamente a Eros y Tánatos, la eterna pulsión de la vida y el amor en lidia perenne con el odio, la muerte y la desintegración. Pero la tirantez entre estos personajes muchas veces se difumina en tanto «los buenos» son ambiguos, despistados, ciegos, impotentes por completo para cambiar algo o carecen de fuerza para contender con la maldad. De modo que la intensidad del conflicto se mengua a favor, otra vez, de los infames, y el triunfo de los malos, o su capacidad para corromper provoca cierta sensación de incomodidad y desconcierto en un género donde la transmisión de valores y de conocimiento suele marchar a la par con la inclinación al entretenimiento.

La Televisión cubana, y otros medios de comunicación, se hicieron eco de la implacable publicidad que rodea a una telenovela que ya se cuenta entre las más populares y vendidas de cuantas ha producido el monopolio audiovisual brasileño. Debemos confesar que cualquiera se impresiona con aquella propaganda sobre «la telenovela que paralizó un país», el tremendo impacto en las redes sociales, o aquellas sentencias de ciertos críticos respecto a la burla a que son sometidos el mal gusto y la incultura de la clase media alta (nuevos ricos de la zona norte), y la sátira en sordina del machismo carioca. Si bien la chanza aplica en cuanto al ídolo futbolístico cornudo, al anciano con mujer joven, a los varones que solicitan de sus mujeres relaciones serias y estables, y a ciertos galanes lujuriosos y descerebrados, todo ello empalidece ante la sacralización del machista incontinente que es Carlitos, y de la mujerona promiscua e interesada que es Suelen, en tanto sus experiencias se presentan como posibles, justificables y hasta graciosas. Conste que los apuros de la prostituta barriotera y el prostituto de clase alta aparecen bajo el prisma empático de la comedia. Y aunque nadie se ría a estas alturas con los apuros ocasionados por la lujuria, es posible que los trucos del fauno embustero y la deslumbrante meretriz sean admirados por algunos cubanos y cubanas.

Respecto a la sobrestimada crítica social presente en Avenida Brasil, solo puedo decir que la serie se atreve a mofarse de un proceso de ascenso social que sus predecesoras idealizaban. Aquí los pobres también se vuelven ricos, y ascienden en la escala, pero los que eran malos, siguen siendo malos, incluso empeoran con el espantoso barniz dorado que le aplican a sus máculas. Es cierto que los héroes y sus oponentes son todos gente de pueblo, y se abandonan las tradicionales playas de Copacabana o Ipanema para mostrar la vida en los barrios humildes o periféricos (la avenida Brasil del título es una vía que comunica el mar con los barrios del norte, y une todo tipo de vecindades). Pero todo ello no me basta para explicarme el éxito, porque el suburbio se presenta en los mismos términos de grosería y pintoresquismo en que lo presentaban otras telenovelas.

Aunque siga sin comprender las razones de la locura que llevó a 38 millones de brasileños a devenir fanáticos de Avenida Brasil, me parece lógico que el final registrara un récord de 49 puntos de audiencia, porque después de tantas horas perdidas en la dinámica de Nina —que primero le da un masaje a su detestable patrona y luego estriega sus manos con jabón (como si no fuera más fácil y económico abstenerse de tocarla)— ya el espectador necesita presenciar la justicia cumplida, la venganza ejecutada, y que ruede por los suelos la oxigenada cabellera de Carmiña, para que pague por todo el mal que le hizo a la pobrecita huérfana, devenida aquí oscura Erinia cuyo errático comportamiento incluye, quizá, a lo mejor, tal vez, el perdón y el olvido por tanta ignominia.

Allá los que se crean que el ánimo vengador de Nina es algo más que una grotesca argucia para enhebrar «cientonosécuantos» capítulos, y en cada uno de ellos presentar una revelación supuestamente trascendental para la trama. Ninguna serie puede sostener durante tanto tiempo, con un mínimo de coherencia, semejante crescendo de emociones. Avenida Brasil tampoco lo logró, y asumo la polémica que tal vez genere esta opinión.

Tomado de:

http://www.juventudrebelde.cu/cultura/2013-12-21/la-avenida-de-la-venganza-fatigosa/